NOTAS AL PIE

Javier D. Bazaga


Y al final perdimos todos

No es nuevo lo que les vengo aquí a decir, pero sí me parece lo suficientemente importante como para ponerlo de manifiesto. Ayer perdimos todos. A pesar de lo que auguren las encuestas para unos, y a pesar de lo contentos que se pusieron tras el resultado de la votación otros, solo hubo vencidos.
El rechazo de ayer a la candidatura de Sánchez para ser investido presidente del Gobierno no solo puso de manifiesto las tensiones y diferencias con las que se enfrentaban PSOE y Unidas Podemos a la negociación, y por qué no, sus ambiciones personales, sino la incapacidad de un sistema de elección que puede dar como resultado el eterno bloqueo por esta fragmentación en el parlamento. «Esto no pasaba con una segunda vuelta» se oía ayer por los pasillos del Congreso, al modo francés, que si un partido no obtiene la mayoría absoluta en primera vuelta, pasan los dos más votados para dirimir la contienda. También está nuestro modelo vasco, que impide votar en contra y elimina así la capacidad de bloquear, siempre que no haya alternativa posible, la investidura de un candidato.
El caso es que llevamos desde el 28 de abril en un periodo de interinidad que se extenderá otros dos meses, si nada lo remedia. «Aunque solo sea por vergüenza» me decía un compañero periodista cuando le preguntaba si creía que Sánchez lo volvería a intentar en estos 60 días. Pero lo cierto es que desde el PSOE se mostraron poco dados a reiniciar los contactos tras la votación. «De momento no, toca esperar», era la frase. Y no es de extrañar dado que ayer vimos saltar por los aires los pocos puentes que quedaban en pie con las intervenciones de unos y de otros. La portavoz socialista, Adriana Lastra, fue muy dura con Iglesias. Hasta hubo dirigentes socialistas que aseguraron que «ha habido cosas que se podría haber ahorrado». Si va ha haber una segunda oportunidad, que empiecen ya a mezclar el cemento porque hay mucho que reconstruir.
Me gustó Gabriel Rufián, con todas las reservas que debo tomar en esta frase ya que no es precisamente santo de mi devoción. Pero me gustó porque puso a los dos líderes que supuestamente debían alcanzar ese acuerdo frente a frente. «Se arrepentirá de haber vetado a Iglesias en el Gobierno» le reprochó a Sánchez, y al momento se dirigió a Iglesias para espetarle que «se arrepentirá de no haber aprovechado esta oportunidad». Pero si fue contundente en algo fue en señalar que ahora «nos meterán en el mismo saco a todos». Sí, se refería a nosotros, los ciudadanos, que hemos visto con estupor cómo la negociación se ha basado en el reparto de sillones en vez de en la mejora de sus programas. En vez de establecer las políticas para resolver los problemas de la gente. Ayer perdimos todos.