Nada particular

Jesús Morales


Vicepresidente de nada

28/07/2020

Ya tenía lista la columna para esta semana pero escuché  unas declaraciones de Pablo Iglesias que me han obligado a posponer su publicación y hacer uno nuevo dada la gravedad de lo que declaró el todavía vicepresidente del Gobierno español; según el futuro inmediato de España es ser una república plurinacional también añadió una serie de bobadas parecidas; las insensateces las escuche por boca del propio Iglesias, no eran una interpretación de sus palabras ni nada parecido, eran sus infames palabras que salían de su boca feroz y antiestética; como a cualquier demócrata lo primero que me vino a la cabeza fue la libertad de expresión, lo segundo fue que el tal Pablo Iglesias es el vicepresidente del Gobierno y ahí se me cayeron todos los palos del sombrajo y es que un vicepresidente de cualquier gobierno no puede decir y soltar por la boca por fea y antiestética sea, lo primero que le venga en gana  o tomar a la gente por deficiente con la falacia esa de que ahora hablo como vicepresidente y a los cinco minutos hablo como  un hombre normal. Claro que pablo Iglesias tiene derecho a ejercer su libertad de expresión, pero siempre y cuando haya dimitido del cargo que ostenta, Iglesias dimite como vicepresidente  y a continuación puede decir lo que le apetezca y lo que le venga en gana.
Esto es así, tómenlo como servidumbre del cargo de vicepresidente o tómenlo como quieran, pero la cosa es así de  sencilla: si el indocumentado mentiroso quiere hacer uso de su libertad de expresión claro que puede hacerlo. Y debe hacerlo, después de dimitir. Es una situación idéntica a la del otro día cuando dijo que los mayores de cuarenta años lo que tenían que hacer es irse a la mierda y dejar sus puestos a gente más joven.
Un dirigente tiene la obligación de que el mayor número de electores se sientan representados por él y por sus propuestas y toda la pesca, de otra manera se llega al famoso y un tanto perverso «no nos representan», pues bien, ahora y aquí quiero dejar bien claro que a mi después de todo lo que he escrito a este individuo que no ha ganado ninguna elección y que está ahí por el pasteleo de un residente de Gobierno que pacta con quien sea con tal de ir en Falcon y satisfacer sus algo enfermizas ansias de poder.
No me cabe duda de que según pasen los días Pablo Iglesias irá aumentando la categoría de sus barbaridades con tal de que ésta vayan disimulando y disipando su verdadero problema que es el banquillo que le espera por el espantoso asunto de la tarjeta de la mujer marroquí esa que eso le tiene que dar verdadera preocupación.
Para mí Pablo Iglesias no es más que un sujeto incomprensible en la política española, un dolor de cabeza que no me representa.