Greguerías

Aurelio de León


¿Servir o dominar?

El espectáculo que están dando ante el pueblo los dos grandes partidos de la izquierda, magnificado por los medios de comunicación y principalmente por la televisión, es realmente bochornoso. Ante esta lucha por conseguir más cotas de poder, me pregunto si lo que pretenden los contendientes es servir o dominar, pregunta que, a otro nivel, hago extensiva a los restantes partidos. Me viene a la mente aquella escena del Evangelio en la que los discípulos discuten entre sí, preguntándose quién de ellos será el mayor en el reino de los cielos. Jesús, que viene escuchando la conversación, se vuelve a ellos y les dice: «Los poderosos de la tierra dominan a las naciones; entre vosotros no debe ser así, al contrario, el que quiera ser el primero que sea el servidor de todos».
¿No habrá nadie con autoridad suficiente que pueda mediar entre las dos partes para que se consigan los avances sociales que las dos partes proponen? Lo que importa es el bien del pueblo y la consecución de los objetivos sociales propuestos en sus programas. Por esta finalidad les votó una gran mayoría de ciudadanos,  los cuales están en su derecho a urgirles para que lleguen pronto a un buen acuerdo. Pienso en aquellos dos refranes latinos, cuya aplicación vendría muy bien en estos momentos: Audaces fortuna iuvat (la suerte ayuda a los audaces) y Modum tenere debemus (debemos mantenernos,  sin caer en el conformismo, en la moderación y en la prudencia). El conjugar ambas ideas es, a mi juicio, expresión de una verdadera sabiduría. Es necesario ser audaces y valientes a la hora de proponerse grandes metas, como es la de ayudar y promocionar a las personas que más lo necesitan-. Pero, como en ocasiones la suerte podría no acompañar, se debe actuar con humildad y moderación, siendo consciente de que lo que uno piensa y siente no es lo único, sino que existen otras maneras de sentir y pensar. No podemos identificar nuestra perspectiva, por muy válida que nos parezca, con la única verdad. La lucha por alcanzar lo mejor es eficaz cuando se lleva a cabo teniendo en cuenta los puntos de vista de los demás.
Soy consciente de que mis palabras no llegarán a los oídos de las personas de las que más directamente depende el curso de los actuales acontecimientos. Aún así, deseo manifestar mi pensamiento y mi sentimiento, que coinciden -así lo creo- con lo que piensa y siente mucha gente. Que los líderes políticos protagonistas de esta negociación bajen de sus estrados; que se coloquen al nivel del pueblo; que sean capaces de desbloquear una situación que está impidiendo la constitución de un gobierno que favorecería a todos los ciudadanos, especialmente a los más desfavorecidos.
A la hora de cerrar el artículo aparecen signos esperanzadores de un posible desbloqueo. Veremos.