EL REPLICANTE

Alejandro Ruiz


La generosidad de Zapatero

19/11/2020

Basta echar un vistazo a Wikipedia para saber que a finales de los años 20 y principios de los 30, los nazis consiguieron suficientes apoyos electorales para convertirse en el mayor partido político del Reichstag, y que «la combinación de agudeza política, capacidad de engaño y astucia de Hitler convirtió la mayoría simple del partido en un efectivo poder de gobierno en la debilitada República de Weimar de 1933».
En un lúdico ejercicio mental, si pudiéramos viajar en el tiempo hasta aquellos años y presentarnos como periodistas en una improvisada rueda de prensa en el Reichstag, y le preguntáramos al político más tonto que encontráramos, su opinión sobre el ascenso progresivo del partido de Hitler, probablemente el tonto del momento nos habría dicho que «la democracia tiene que ser generosa y coherente y que estando el partido nazi en las instituciones, debe acordar, votar y decidir como otros partidos políticos», y terminaría diciendo que «la democracia es generosidad, paciencia e inteligencia y debe ser inclusiva, también con quienes fueron sus mayores enemigos».
Pues esto es exactamente lo que ha dicho Zapatero respecto de Bildu, para justificar el hecho de que Sánchez prefiera apoyarse en este grupo de bandarras para la aprobación de los Presupuestos del Estado, mientras Arkaitz Rodríguez, hombre de confianza de Otegi, confirmaba abierta y explícitamente que «vamos a Madrid a tumbar definitivamente el régimen», en referencia al régimen democrático de nuestro Estado de Derecho, obviamente. Es decir, lo mismo que hizo Hitler con la República de Weimar.
Y todo ello dentro de una buscada y forzada confusión entre los conceptos de legalidad, como sometimiento a lo que prescriben las normas jurídicas, que en este caso permiten a Bildu estar ahí, y la legitimidad, entendida como el reconocimiento de los ciudadanos al correcto proceder del Poder Público desde un punto de vista ético y equitativo, que en este caso deja mucho que desear. A buenas horas se iba a consentir esto en cualquiera de los países serios de nuestro entorno. Que los Gobierno de Francia, Reino Unido o Alemania, sin ir más lejos, permitieran o pactaran la concurrencia política de un partido que dijera expresamente, sin tapujos, que quiere cargarse la V República Francesa, o los regímenes democráticos del Reino Unido o de Alemania.
Incurre, además, esta lumbrera intelectual de la generosidad democrática del siglo XXI que es Zapatero, en evidente contradicción. Cuando él y su partido, para justificar el pacto con Bildu, hacen referencia a que ya han pasado 10 años de ETA, chocan frontalmente con los fundamentos mismos de su propia Ley de Memoria Histórica y con sus obsesivas referencias a la guerra civil, a Franco y a la madre que los parió a todos, en referencia a hechos o circunstancias de hace 80 y 40 años.