Mi media Fanega

Jorge Jaramillo


Qué fue del fondo de crisis

16/11/2020

Deseando estamos todos de alejarnos en el calendario de este maldito 2020 que nos cogió a traición soltando un virus en nuestras vidas que ha destrozado ilusiones, proyectos y lo que es peor, truncado la de tantas personas.  A todos, el abrazo más caluroso y sincero.
Sin horizonte claro de recuperación, y en medio del caos sanitario y económico, emerge de nuevo un sector agroalimentario al que reclamamos el cometido urgente de abastecernos, de alimentarnos, para que nada falte ni falle en las necesidades más básicas o incluso caprichosas de cualquiera. Y tendrá que hacerlo con todas las dificultades, contra viento y marea, según evolucione la curva de contagios y haya que confinar a la población o limitar la movilidad individual, colectiva o de actividades no esenciales. De momento, sobre los cimientos del campo se eleva una arquitectura productiva y distribuidora que se tambalea ante el cierre de bares y restaurantes al ser este el canal más directo y de contacto con otra parte de los consumidores, según las elaboraciones.  ¿El daño es reparable?
El ministro de Agricultura, Luis Planas, volverá a exigir este lunes a la Comisión Europea que active mecanismos de rescate para apuntalar la rentabilidad ganadera, pensando en el vacuno, en el ovino, en el caprino, y en otros segmentos como el vitivinícola para el que se derivaron más de 90 millones de euros con el fin de controlar, en el primer Estado de Alarma’, el volumen pendiente de venta o el que traían las viñas antes de la vendimia. Se destiló, se cosechó en verde y se almacenaron miles de botellas que en pocos meses volverán a estar disponibles sin que haya escampado todavía.
Por eso es necesario replantear la situación. Y por eso debería estar hablándose ya del fondo de crisis que la PAC tiene reservado por el descuento que hace Bruselas de las mismas ayudas de agricultores y ganaderos que supera los 450 millones de euros. Un dinero que sigue sin tocarse y sobre el que alguna vez las organizaciones agrarias pidieron utilizar para devolverlo por la actual emergencia.
  Medidas de intervención como la congelación de carne para sortear el atasco navideño están bien, pero puede que sean insuficientes si, como tememos, no podamos celebrar en condiciones las pascuas. Al menos con todos los que siempre sentamos a la mesa. De la autorización para utilizar partidas de los Programas de Desarrollo Rural (PDR) como ayudas directas nadie ha dicho esta boca es mía, ni ninguna organización las reclamaron. ¿Quizás porque no sobra ni un euro?
Europa, con los fondos listos para la recuperación, debe escuchar a los damnificados como ya ha trasladado el COPA-Cogeca, y utilizar con previsión todos los mecanismos disponibles para reactivar el negocio de tantas explotaciones agropecuarias, de tantas pymes, industrias y autónomos, o al menos evitar que sucumban en medio de la pandemia. La Política Agraria Común también está para eso.