En el Camino

Enrique Sánchez Lubián


Rescatar al Partido Popular

Antes de superar la investidura, Pedro Sánchez lamentó que una mayoría de sus propuestas de gobierno no hubieran merecido comentario alguno por parte de la oposición. No le faltaba razón. Obviar cuestiones como la creación de un bono social básico que combine la electricidad y el gas, la derogación de la reforma laboral, la elaboración de un nuevo Estatuto de los Trabajadores, la revalorización de las pensiones en función del IPC, elevar al Salario Mínimo Interprofesional, eliminación progresiva de los copagos sanitarios, la prohibición de las amnistías fiscales, frenar las subidas abusivas de los alquileres, perseguir a quienes ofrecen servicios para la gestación subrogada, reforzar el Código Penal para regular el consentimiento sexual, recuperar los bienes inmatriculados indebidamente por la Iglesia, regular la eutanasia, avanzar en la aplicación de la Ley de Memoria Histórica o sustituir la ‘ley mordaza’, como hicieron las derechas, focalizando todo el debate en la cuestión catalana y aventando miedos atávicos tiene muy poco de patriótico, por muchos vivas a España, al rey y a la Constitución que se dieran.
Considero que junto a los compromisos con sus socios y cuantos grupos facilitaron su reelección, Sánchez tendrá que hacer frente a otra encomienda: rescatar al Partido Popular del secuestro ideológico al que le ha sometido Vox. En su empeño por derribar al secretario general socialista con cuantos medios tuvieran a su alcance, el triunvirato Casado-Egea-Álvarez de Toledo ha llevado a su partido hasta un enconado rincón. Su enroque ha sido tan drástico que ahora tienen muy difícil regresar a posiciones políticas templadas sin que sus hooligans se les echen encima. Esto, gústenos o no, también es un problema para la convivencia nacional.
El nuevo ejecutivo precisará de consensos para afrontar reformas y solucionar problemas. Nuestro país y buena parte de los ciudadanos identificados con los principios conservadores se merecen una derecha que no sea facha. Si los actuales dirigentes del PP no saben regresar al espacio político natural que les corresponde, desmarcándose con claridad de los ultras, debería ayudárseles a hacerlo. Si pese a las graves ofensas recibidas, desde la responsabilidad democrática e institucional Sánchez se decidiese a ello, Casado debería agradecérselo eternamente.



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