LA PLUMA CONTRA LA ESPADA

José Manuel Patón


Simonada don Juan

04/11/2020

Don Simón se está luciendo. De decir que íbamos a tener uno o como mucho dos infectados, -lo cual tiene guasa si no fuera en el contexto trágico en el que nos estamos moviendo, donde hay miles de muertos y cientos de miles de infectados-, a presumir de playboy con las enfermeras con las que ha tenido contacto, dicho todo en una entrevista del día 29 de octubre en youtube, con lo de «No les preguntaba [a las enfermeras] si eran infecciosas o no, eso se veía unos días después», le ha cerrado las puertas entre las de su gremio.
Tendrá que dedicarse a otro caladero. Si se hubiera puesto condón no tendría que esperar 7 u 8 días para saber cuál era el resultado de su encuentro. Y es que, para evitar contagios lo mejor es ponerse la gomita de toda la vida, porque lo que se deduce de su respuesta es que era versátil. En la película MASH, donde los médicos hablaban de alguna enfermera como ‘labios ardientes’, transcurría en un entorno donde los médicos enredaban en un campamento militar con las enfermeras. D. Simón ¿y el condón? La verdad es que estamos exagerando bastante, y que una broma haya trascendido hasta el punto que ha tenido que pedir perdón públicamente por su ‘machista’ insinuación... ¿Qué hubiéramos dicho si el mismo comentario lo hubiera dicho una mujer?
Pues nada, incluso nos sentiríamos a gusto con que el sexo femenino se pusiera a la altura del masculino a la hora de presumir de sus ‘encuentros’. La verdad es que desde que se inventó la pilule, las mujeres tienen la misma libertad sexual que los hombres, pero son más pacatas y no presumen de ello. Total, que presumir de algo que también pueden hacer las mujeres y no lo hacen, no tiene por qué ser pecaminoso, si no fuera porque don Simón es el banderín de enganche de los médicos que hacen frente a la pandemia. En este contexto, no se pueden gastar chistes malos. Si un pibe callejero dice lo mismo entre unos amiguetes en un banco de un parque, no es noticia. Pero el problema es que lo ha hecho don Simón con el gremio de las enfermeras, que están hasta los cataplines de sudar tinta con una mascarilla en la cara y el miedo de engancharse a una enfermedad que además de muertos está provocando la crisis más alta de la historia, destruyendo empresas y generando paro como si hubiera habido un huracán. Don Simón es un ‘fresco’, que va presumiendo por ahí de algo que habría que ver. Con la cara que tiene de Marty Feldman en el ‘Jovencito Frankenstein’, los ojos al aire como las cigalas cuando se pone chulo y esa boquita de pez que le traiciona en los peores momentos, tendría que haber sido relevado por presumir de semental. El dramatismo de la situación no me impide que gaste bromas con el insinuante don Juan. La verdad es que por otro lado lo entiendo, no hace falta ir a un laboratorio para coger muestras de cándidas o clamidias, ni bastoncillo ni puñetas, a los 7 días llevas el resultado puesto, y siendo médico es reconocible. Ni Severo Ochoa.