Tiempos de swing

Sonsoles Arnao


Lesbos, belleza y refugio

22/06/2020

La isla de Lesbos. Tránsito de culturas y comercio. Vino y poesía. La isla cosmopolita del siglo VI a.c. A sus puertos arribaban comerciantes de territorios muy diversos y Safo, aún joven tras la muerte de su padre, negocia sobre vinos entre hombres cuando se hace cargo del negocio familiar. Marchó a Siracusa exiliada tras conspirar contra el tirano Pitaco. Y allí fue protagonista de una intensa vida cultural y artística que luego desarrolló a su vuelta a Lesbos. La gran poetisa griega, olvidada y censurada por escribir y cantar sobre la libertad de amar y la belleza. Este mar fue testigo del ardiente amor por su amada Atthi y su dolor cuando ella se casó, de su pasión por su amante Alceo y de sus odas a la diosa Afrodita. En estas mismas costas, sobre el mismo inmenso azul y bajo la misma luna, en el siglo XXI, una barcaza con hombres, mujeres y niños se acerca a la isla los guardacostas griegos abren fuego mientras las migrantes a bordo gritan «¡help me!». Gritos de ayuda, en inglés, para alcanzar suelo europeo ante la impasible respuesta policial que provoca la caída de dos niños al agua y la muerte de uno de ellos. Mientras, en las calles de Mitiline, la capital de la isla, grupos de encapuchados armados, de estética e ideología fascista, patrullan las calles, a la caza de migrantes, refugiados, trabajadores y voluntarios de ONG´s de ayuda humanitaria o periodistas. Se cruzan con la policía y reciben miradas de complicidad. A ellos se les unen vecinos y vecinas que muestran su indignación y hartazgo ante la situación, no entienden cómo pueden, las instituciones comunitarias e internacionales abandonar a su suerte, a miles de personas en estas islas. Esto sucede finalizando febrero de 2020, aún no estamos preocupados por la terrible pandemia del coronavirus en Europa pero el viejo continente muestra uno de los peores virus que ha sufrido en la historia, el fascismo, y del que no se había vacunado de manera irreversible. Hoy, los medios de comunicación vuelven a su rutina después de dedicar unas horas del fin de semana a conmemorar el día internacional del Refugiado. Pero hoy tampoco queda espacio para la belleza y la poesía donde la cotidianidad es el sufrimiento. El de miles de personas en el trayecto migratorio hacia Europa, que pierden la vida en el mar o sobreviven hacinados en campos de refugiados; y que hoy seguirán confinados en una isla alejados de la costa, rodeados de toneladas de plásticos y bajo la misma luna. La misma que miramos tu y yo cada noche. «Los dioses y las diosas no están ya, Cristo también ha desaparecido y estos hombres, mujeres y niños están solos».