Mi media Fanega

Jorge Jaramillo


Pellizcos de tijera

Las almazaras han abierto el grifo en octubre. Un total de 150.000 toneladas se vendieron, fundamentalmente en los mercados exteriores, coincidiendo con el primer mes oficial de nueva recolección y molturación.
  Sorprende el dato por ser el más elevado de la serie histórica, aunque mucho menos por saber que tiene tanto que ver con unos precios bajísimos que rozan la ruina del olivarero que acudirá al auxilio del inminente almacenamiento. Las primeras ofertas de retirada podrán presentarse el jueves y hasta el día 26 de noviembre.
Bruselas abre así la intervención pública a sabiendas de que debe actualizar los precios que desencadenan el rescate que no autoriza desde la campaña 2012. Es, en este sentido, una verdadera incógnita la respuesta que darán las almazaras y cooperativas como primera señal a los operadores que, visto lo visto el pasado mes, compraron para aprovisionarse aprovechando los saldos. ¿Se repetirá el esquema este mes de noviembre al tiempo que cogen más fuerza las molturaciones de la nueva cosecha?
En octubre solo se produjeron 43.000 toneladas nuevas lo que deja las existencias en 641.000 en todo el país. Siendo alto el volumen, entre unas cosas y otras, el mercado debería reaccionar porque la campaña es corta y ese es el objetivo de la propia Unión Europea como recoge el reglamento que publicó el lunes.
En ese horizonte comercial, nadie debe perder de vista que la cosecha internacional se quedará más bien justa aunque tengan más aceituna los países árabes y otros como Grecia o Italia. Al final, la previsión de consumo está por encima de la oferta, según el cruce de datos de los analistas del Consejo Oleícola Internacional (COI).
 Sea como fuere, el lunes los ministros de Agricultura tendrán la ocasión de hablar de la medida que está disponible para varios países comunitarios, aunque el problema de stocks esté más bien en el nuestro.
   Será por cierto, la despedida de Phil Hogan como Comisario de Agricultura para dar relevo a su sucesor, el polaco Janusz Wojciechowski que asume la negociación de la próxima PAC con el revuelo suscitado por el reglamento de transición hasta que esté aprobada. Tanto que el propio Planas -que pronto pondrá fin también a su estado actual de ‘en funciones’-, tuvo que aplacar en la reunión preparatoria con las comunidades autónomas para insistir en que el presupuesto 2020, a pesar de contemplar un recorte, no es todavía definitivo.
   Esa es la herencia que deja la vieja Comisión a una nueva que está presidida por la alemana Von der Layen, cuyo país de origen ya ha dicho como también Holanda y a Dinamarca que no piensan poner ni un euro más para el nuevo marco financiero plurianual del que emanarán las ayudas de la futura reforma. Todo dependerá del Brexit a partir del 31 de enero. En este sentido, aunque el principal bloque se rasque el bolsillo y suba su aportación, como no se neutralice esta intención, vayan pensando en algún pellizco de tijera.