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Enrique Belda


Pablo: Entre Karl Marx y Amador Rivas

20/10/2020

En los debates electorales previos a las dos elecciones generales que le metieron en el gobierno de carambola, Pablo Iglesias demostró sus dotes de encantador de serpientes. Como soy una víbora, al menos a mí me gustó. Lo que pasa es que hay que conocerlo y, es asombroso que después de su infame trayectoria de atropellos e imposiciones internas, oscuros propósitos de disgregación de su propia patria, y atribulada vida privada en general, marcada por la hipocresía y el machismo, todavía haya mucha parroquia que lo siga. Pues allá cada cual.
La gente que se cree el tema Podemos, especialmente cientos de miles de mujeres feministas convencidas, deben de estar echando chispas ante cada paso personal del prototipo de macho hispánico pichabrava (se puede decir ‘hispánico’, ¿no?) al que tienen que seguir, mirando para otro lado cada vez que trata a todas las mujeres de su entorno como el macho alfa que niega ser, o va repartiendo los mejores puestos en candidaturas, parlamentos y asesorías, a las señoras súper válidas que con él comparten un cafelito y confidencias. Esas mujeres valen, y lo demuestran cada día, o al menos como la ministra Irene Montero, tienen redaños suficientes para enfrentarse sin complejos a instituciones milenarias.
El problema no es ese, es otro: ¿No sirven las que contra él hablan (Bescansa, Teresa Rodríguez, Rita Maestre), y resulta que ellas, curiosamente, son las inoportunas para promocionar? Con los amantes de la justicia social pasa algo parecido: vamos a cambiar el mundo pero nos encontramos a un líder que se comporta igual que los de Frente Sandinista cuando tocaron poder (buscar buena casa, olvidar limitaciones de ingresos, repartir puestos en el gobierno, auspiciar el control de la justicia) y dejan cadáveres continuamente en purgas internas, como los bolcheviques de primera hora, pero sin sangre, solo con el manejo de trols agresivos en redes y los particulares conteos de democráticas ‘consultas’ cibernéticas.
 Se ha cargado a decenas, no solo a Errejón y al abogado que ha provocado que lo procesen. En fin, este muchacho ha logrado amalgamar una línea ideológica a medio camino entre las teorías de Carlos Marx y las prácticas de Amador Rivas. ¿Que quién es este Amador Rivas?, pues un personaje de una exitosa serie cómica de televisión, con más de diez años de vida, que se define como ‘vividor-follador’ (se puede decir vividor, ¿no?), que tan solo está pendiente de disfrutar de la vida, sacar dinero de donde puede para no dar mucho golpe, e intentar relaciones íntimas con toda aquella que está en su radio de acción. Puede ir manteniendo esa vida porque siempre hay vecinos y familiares que le financian y apoyan para sus correrías, y le perdonan una y otra vez sus dislates.
Volviendo al señor vicepresidente: aquí no solo se trata de que le disculpen sus votantes, es que sus gracias nos han terminado llevando al fango económico y social. Amador Rivas acaba de cuando en cuando ante una jueza, pero aquí Pablo pretende que fiscales y tribunales que vayan a tocarle, se estén quietecitos si no quieren sufrir la ira articulada por sus guerrilleros cibernéticos. Y después, en el futuro, que ya no le molesten, controlando órganos de gobierno de la judicatura. Siiiií, ya seee, según muchos de ustedes el PP peor y más, y eso legitima que aguantemos a este vividor y al otro que es el presidente. Pues nada, adelante con ello. España será villa borderline, que es la casa de Amador, en el año entrante.