TIEMPO MUERTO

Diego Izco

Periodista especializado en información deportiva


Humildad

Antes de que se evaporen completamente los vapores del sorteo, una última reflexión pre-Eurocopa, que queda mucho y aquí (Liga, Champions y mil etcéteras) hay mucho pescado que vender todavía: hay demasiadas voces que sin saberlo emiten un tonito eufórico comprensible pero alejado de la realidad. Habernos quitado de entrada a Francia y a Portugal y a otras más duras que Suecia y Polonia, tener que jugárnosla en octavos contra un tercero que nunca saldría del famoso Grupo de la Muerte (campeón del mundo, campeón de europa y Alemania, casi nada) y ser anfitriones en San Mamés son tres cosas que se cuentan con inusitada alegría.

En este país, durante 44 largos años (los que transcurrieron entre la Eurocopa del 64 y la de 2008) fuimos incapaces de asumir que ya no jugaban Iribar, Zoco, Fusté, Marcelino, Amancio, Luis Suárez y compañía, que siempre hubo otros mejores (los holandeses del Milan, aquella Italia de Baggio y luego Del Piero y detrás cemento armado, los franceses de final de siglo XX, Argentina muchas veces y Brasil casi siempre…) por mucho que los nuestros pareciesen gigantes. Y si mantuvimos en pie una gran mentira durante casi medio siglo, ¿cómo no hacerlo ahora, con recuerdos tan vívidos del triplete 08-10-12?

Vale, pues va siendo hora de asumir, salvo que queramos vivir instalados en los errores del pasado, que ya no están Casillas, Puyol, Xavi, Iniesta, Alonso, Torres o Villa, que hay equipos (Francia a la cabeza, pero también Bélgica, quizás Portugal, Alemania o Inglaterra) con mejores individualidades y mucho más valor de mercado, y que hace seis años que no superamos una puñetera eliminatoria, que en Suecia empatamos con total justicia y que en Polonia juega el mejor goleador del momento. O nos tomamos ya (a siete meses vista) una copita de humildad o caeremos en el error histórico de siempre.