Cabalito

Ignacio Ruiz


Riocentrismo

07/04/2021

Agua pasada no mueve molino, pero, el agua a trasvasar, en los próximos días, a los toledanos nos duele en demasía. No somos insolidarios con nuestros queridos vecinos de las cuencas del Júcar y el Segura, sino que, nuestra vega del Tajo, que ha sido cuna y templo de grandeza sin par, sólo queda en los libros de historia.
Más de 170 hectómetros cúbicos son una inmensidad en tierra yerma. Quedamos en una intempestiva situación de desamparo ante el atropello. Intempestiva porque no es el mejor momento. Bueno, nunca es buen momento para un trasvase así. Es intempestiva porque vuelven a poner en la picorota el tema de la solidaridad entre regiones en materia de agua, sin existir un debate serio de hacia donde nos encaminan, por mucha ministra Ribera que desatiende las peticiones de la Cuenca cementerio.
No creo que afecte a la implicación política nacional y sus intencionadas formas de malmeter entre las regiones, ejemplo de la malograda moción de censura contra López Miras. Pero si ese aleteo de mariposas de Murcia ha afectado a Madrid con las elecciones del 4-M, y ha suscitado un tintineo hacia la desaparición de ciudadanos, imaginen qué puede provocar una avenida de aguas de este cariz, que tiemblen los de VOX.
Al final, nos va quedando un cauce fluvial seco, lleno de cañizales que no corresponden con el aspecto que le corresponde al río más largo y más cargado de historia de la Península Ibérica.
Desde la región protestarán con la boquita pequeña, pues prefieren otras cosas en lugar del agua. Desde el ayuntamiento capitalino será mucho de ‘boquiqui’ pero cualquier ‘perro pichichi’ hace más y mejor para nuestra ciudad que los 11 liberados del equipo de gobierno. A eso, súmenle el mercenario número 13 del grupo no adscrito, ese fulano que no sabe ni dónde están las calles de la ciudad y se atreve a vejar a sus votantes apoyando una y otra vez a la regidora toledana.
Va siendo hora de poner en valor nuestro río, no como una barrera entre barrios de arriba y de abajo. El río como nexo de unión, con mayores comunicaciones peatonales y viarias para ir de aquí a allí sin atravesar lo demás. El río y su vega son la solución, no el problema.