LA COLUMNA

Carmen Tomás

Escritora y periodista en información económica


Ahora, la tasa de reconstrucción

12/05/2020

España va a necesitar cantidades ingentes de fondos para afrontar la pandemia y las consecuencias económicas de la misma. Llegamos a esta situación de emergencia con un déficit de 33.000 millones de euros y una deuda cercana al 100% del PIB. Solo para afrontar en el mes de junio el Estado necesitará cerca de 30.000 millones de euros para hacer frente a las dos pagas de los pensionistas, el sueldo de los funcionarios y las prestaciones por desempleo. Al Gobierno se le ha ocurrido subir los impuestos y crear otros nuevos. Aquí hay que mencionar la tasa tecnológica, mal llamada Google, la tasa a las transacciones financieras, subir el Impuesto de Sociedades, nuevos tributos verdes que incluye la subida al diésel, y subir el IRPF a las rentas altas. Hay que recordar que en los sucesivos planes que envió a Bruselas el Ejecutivo de Sánchez y que fueron rechazados, la suma de estos tributos rondaba los 5.000 millones de euros. En el nuevo Plan de Estabilidad remitido a la UE a finales de abril, apenas la recaudación por la tasa a la tecnología y a las transacciones financieras sumarían unos 2.000 millones de ingresos. Teniendo en cuenta que los ingresos van a caer, según cálculos de la propia Hacienda en unos 25.000 millones, la pregunta es obvia de dónde espera sacar el Gobierno los miles de millones que faltan para hacer frente a sus obligaciones.

Desde Podemos tuvimos ayer una respuesta parcial. Muy ideológica, pero que no resolvería nada. Sugieren los comunistas, ahora en el Gobierno de Sánchez que se elimine el Impuesto sobre el Patrimonio y las bonificaciones a las donaciones y a cambio se apruebe una tasa que han llamado para la reconstrucción. Aseguran en el partido de Iglesias que se recaudarían unos 11.000-12.000 millones, el 1% del PIB. En 2017, último del que se conocen datos cerrados, Hacienda recaudó con este impuesto poco más de 1.000 millones de euros (en Madrid está bonificado y recaudaría no mucho más de 800-900 millones) por lo que no parece un instrumento muy recaudatorio, menos si se suprime para su cambio por la Tasa de Reconstrucción.

Además de que subir los impuestos, en estos momentos y siempre, es un camino equivocado, ni en el supuesto de que nada cambiara, de que todo el mundo se quedara quieto ante semejante saqueo, las cantidades serían ridículas y de ninguna manera compensarían los gastos a los que hay que hacer frente. El Gobierno parece abocado a pedir dinero a Europa y no será sin condiciones. Quieran o no, les sirva de excusa o no, Sánchez no podrá hacer algo distinto, más si no está dispuesto a empezar un presupuesto de cero y eliminar partidas millonarias que se pueden eliminar de un plumazo y que esas sí suman millones de euros. Que pregunte al ministro Escrivá.