Barrio de Santo Tomé

Juan Ignacio de Mesa


Reacción

04/05/2020

Seguimos viviendo en el drama de esta pandemia que se ha llevado decenas de miles de vidas. Se habla de ‘guerra’ para crear un ambiente que justifique que todas las medidas deben adoptarse para la ‘lucha’ contra este enemigo que es un virus. A la lucha se debe supeditar todo. Pero si entramos en ambiente bélico, me gustaría que se permitiera que reporteros de guerra como Robert Capa pudieran captar todo tipo de imágenes de esta batalla, o que hubiera un nuevo Geoffrey Cox que supiera reflejar en sus artículos la dureza de lo que veía a su alrededor durante nuestra Guerra Civil.
No solo los aplausos (merecidos) de las ocho de la tarde, no solo las salidas de los enfermos dados de alta. Cierto es que a la ‘retaguardia’ le deben llegar mensajes de optimismo para que la moral se mantenga alta, pero ocultar la realidad nunca ha sido bueno. Habrá, ya que utilizamos lenguaje bélico, shock post traumático, daños colaterales, bajas por fuego amigo y ¿como podremos explicar esas situaciones si las imágenes recibidas durante la crisis eran las de una Arcadia feliz en la que cantando ‘Resistiré’ la sociedad española ha demostrado ser obediente al mando?
Siguiendo en el uso de términos bélicos que han acuñado los que de esto solo saben por lo que han visto en TV, la estructura de mando ha estado más cerca de lo que refleja la película de ‘Senderos de Gloria’ que la de ‘Patton’.
Aquí se han mandado a los sanitarios a luchar al frente sin recursos y sabiendo que las bajas iban a ser cuantiosas. Pero, además, ha faltado un Eisenhower que supiera ordenar la logística para hacer uso de los recursos de la manera más adecuada y ahora hace falta alguien que se adelante, con un plan estratégico adecuado como el que supo desarrollar Marshall al final de la II Guerra Mundial en la reconstrucción de Europa. España se quedó entonces fuera de los beneficios del citado Plan, hoy, necesitamos algo parecido y desde nos pueden llegar las ayudas es desde Europa. Sí, Europa sigue siendo la solución, pero debemos hacernos creíbles ante Bruselas. Son muchos años de no entender que hay que tener seriedad fiscal. Que el gasto público se debe destinar a dar servicios a los ciudadanos y no a montar estructuras innecesarias. El guión de esta ‘guerra’ tiene que reescribirse y quizás buscar nuevos actores que den credibilidad a los personajes. Una reacción a tiempo puede salvarnos de la quiebra total.