Entre Encinas

Pilar Gil Adrados


Cocooning

15/10/2020

El enfoque local de nuestros debates políticos patrios, a los que tanto tiempo y recursos dedicamos, no suscitan mayor curiosidad fuera de nuestras fronteras. Bueno, puede que el último sobre el poder judicial que da indicios del avance y expansión del ejecutivo sobre el resto de las instituciones del Estado llegue a tener mayor resonancia. Sin problemas, tampoco estábamos en el reparto de los premios Nobel y no nos vamos a preocupar por ello.
No parece que cuando se acata y respeta la Constitución se requiera un constitucionalismo militante, que obligue a defenderla con la propia vida y a costa de las ideas, porque sigue habiendo espacio para todas las posiciones y las distintas formas de interpretar y concebir el Estado. Las discrepancias simbólicas que se emplean con profusión como arietes en los debates no facilitan, sin descender y analizar los detalles, acotar y perimetrar las reformas si estas fueran necesarias. Debilitar las paredes maestras de la estructura del Estado requeriría estudiar previamente, con conocimiento y precisión, cómo se apoyará el edificio para que no se derrumbe.
La relación entre el sujeto que debate y el objeto de la polémica no suele ser aséptica ni neutral, puesto que el objeto es parte de la realidad interesada por la que tiene inclinación, política o ideológica, cada sujeto que, a su vez, trata de analizar la supuesta realidad objetiva. Sin referencias de valor universal para contrastar la verdad, necesidad u oportunidad de cada causa, tal vez sería más conveniente reconocer las proposiciones teóricas tenidas por ciertas, probadas y contratadas de la ciencia política. De esta manera, se podría paliar que los que trabajan para resolver nuestros problemas estén comprometidos con valores ajenos a la ciencia y a la razón, puesto que parece difícil esperar un ejercicio de autoconciencia sobre la falta de objetividad en el debate actual.
Costó años de encendida discusión zanjar la falacia del Greco, aunque algunos persistan. Su genialidad pictórica se debe a una clara intención de enfocar e interpretar la realidad que percibía. El modelo y el cuadro habrían sido iguales, si esa hubiese sido su intención artística, aunque padeciera cualquier tipo de defecto. Suelo preguntarme cómo podríamos estar absolutamente seguros de que el color, olor, sabor u otras sensaciones que percibimos son exactamente iguales para todos. Quizás sea una de las razones de las diferencias entre intérpretes y creadores…
Por supuesto que hay muchas formas de ver el mundo. Desde los que salen a jugar como las FAANG, acrónimo de las grandes tecnológicas del NASDAQ. Hasta los cocooning, que procuran escapar del exterior refugiados en su cómodo dominio, o en el balcón, esperando a que el mundo cambie o a que otros les despejen el camino y les conduzcan de la mano. Mientras, a la economía española le cuesta afrontar las consecuencias de la pandemia y se va quedando rezagada, a la cola de los países del mundo, como venían advirtiendo los analistas económicos y ha confirmado estos días el Fondo Monetario Internacional.
 «Cuando llega el tiempo en que se podría, ha pasado el tiempo en que se pudo» Marie von Ebner-Eschenbach.