Amboades

Miguel Ángel Flores


Gracias por la mayoría de edad

Modestamente considero que se debería dar gracias a todo por muchas buenas cosas, y quizá, por alguna mala que al final será buena en cada una de nuestras vidas. Por ello creo que después de muchos años, justo 18 años, es decir lo que se entiende como la mayoría de la edad en España, es hora de dar las gracias porque realmente nací hace 18 años y unos días, exactamente el día 30 de octubre.
Digo esto porque un día 30 de octubre de hace esos 18 años, logré salir vivo de un aparatoso y gran accidente de carretera. Y logré por tanto volver a nacer, volver a estar en la vida durante estos últimos 18 años, todo ello gracias a una terrible experiencia de pasar por el hecho de un importante accidente de tráfico, y gracias a excelente y eficaz pericia, y el buen hacer de los agentes de tráfico de entonces, los bomberos y el personal sanitario, que estuvieron con la celeridad y rapidez que requirió el momento, ahora mismo y por supuesto desde ese instante del accidente, ya no hubiera podido compartir tantas cosas buenas con las personas que me he ido cruzando en esta nueva vida, hasta llegar a esta nueva mayoría de edad.
Por ello, desde aquí, públicamente doy las gracias a todas aquellas personas, los bomberos, los agentes de tráfico y los trabajadores sanitarios, que en su buena labor de servicio público, la realizaron por mí de una manera excepcional e impecable, hasta conseguir reanimarme; es decir retornar a la vida a mí ánimo, tras estar sin conciencia, ciertamente no vivo durante casi cuatro horas entre los hierros de mi coche, sacándome de allí, y después, en el hospital estabilizar la situación y por consiguiente, volver a esta vida, a esta extraña vida. Que cierto es, ha tenido muchas cosas malas pero, algunas buenas ha tenido, eso sí las menos. Por lo cual, ¡Gracias, gracias y gracias! Repito a las personas que me ayudaron en el accidente, y después gracias a todas las personas que a lo largo de estos años, han pasado por mi vida, aunque sea solo por haberles conocido, y a quienes, se hayan podido sentir que les he hecho algún tipo de mal, eso sí creo que intencionadamente nunca lo hice, ¡Perdón!