Barrio de Santo Tomé

Juan Ignacio de Mesa


La falacia del mercado laboral

21/09/2020

A quien dirige una organización se le debe pedir coherencia a la hora de transmitir mensajes. Esta semana hemos sido testigos de varios ejemplos de todo lo contrario. Uno en la Comunidad de Madrid a la hora de hablar de las medidas contra la pandemia. Otro en la nueva contradicción en los mensajes que transmite el Gobierno. En este caso la cuestión ha girado respecto a la opinión del ministro de Sanidad sobre la necesidad de valorar el retraso en la edad de jubilación, seguido de la crítica a dichas palabras vertida por la ministra de Trabajo indicando que retrasar la edad de jubilación frenaría el acceso de los jóvenes al mercado laboral.
Siento que la responsable del Ministerio de Trabajo tenga argumentos tan simples para tratar un problema tan complejo. El mercado laboral no parte de un número fijo en el que si uno sale permite que otro entre. Esto, que se conoce como ‘La falacia del mercado laboral’ ha sido lo suficientemente estudiado como para demostrar que es falso.
Son muchos los estudios que demuestran que en las economías con las edades de jubilación más tardías se genera más empleo. En España los mayores de 65 años que se mantenían en activo en 2008 suponían el 0,4% del total del empleo, actualmente, solo asciende a un total del 1,2%. Si comparamos el total de la población activa de 2008 con la actual, veremos que no son los mayores de 65 años los que impiden el acceso de los jóvenes. El mercado expulsa más empleo de calidad del que contrata y esto es debido a la rigidez de nuestro modelo y a, entre otras cosas, la inseguridad de las declaraciones que algunos ministros hacen, que afectan a las decisiones de quienes tienen que invertir y arriesgar.
Hoy se dan cifras que preocupan, en diciembre de 2019, la población activa en España ascendía a 23 millones de personas, hoy la EPA, dice que estamos en 18 millones. Por otro lado, entre parados, ERTE, autónomos acogidos a ayudas y demás personas que perciben rentas del Estado, supone el 63%, mientras que el sector privado solo supone el 37%. Y no se nos olvide, lo que el Estado paga es por que todos somos contribuyentes que pagamos nuestros tributos. Señora ministra haga caso al ministro de Inclusión y Seguridad Social que ha demostrado que de esto, como de otras muchas cosas, sabe bastante.