Me la juego

Ana Nodal de Arce


Razones para ser feminista

04/03/2020

Este 8 de marzo las mujeres celebramos nuestro Día Internacional con más razones que nunca para ser feministas. Sí, hemos tocado el cielo, pero también seguimos rozando el barro. Y nos siguen asesinando en un trágico alarde de violencia de género que nadie consigue parar. El sistema falla desde su germen, la educación, y hay que exigir medidas urgentes.
En la vida cotidiana, somos las principales cuidadoras, que para eso tenemos una especial sensibilidad, dicen, y, en el ámbito laboral, los datos indican que cobramos menos que nuestros colegas masculinos. Y eso se debe a que nuestros contratos suelen ser parciales, precarios, lo que después, inevitablemente, conduce a que las pensiones femeninas sean muy inferiores a las de ellos. Precisamente aquí radica una de las raíces de esa honda desigualdad entre hombres y mujeres: la económica. Mientras no logremos la independencia que nos otorga un salario digno, seguiremos en buena medida vinculadas a otros, ya sean padres, parejas e, incluso, hijos.
Porque la capacidad de las mujeres está más que demostrada. En los estudios universitarios somos más, a la hora de desarrollar un trabajo mostramos nuestro talento sin necesidad de dar empujones, y ya hemos alzado la voz ante aquellos que abusaban de ese papel de objeto que nos ha acompañado durante décadas, siglos, para dejar claro que nadie nos va a quitar nuestro poder de decisión, que el presente es nuestro y que vamos a conquistar el futuro.
Este 8 de marzo me quiero acordar de las mujeres que lucharon por nuestros derechos, de las feministas que se dejaron la piel y el alma para que otras saltáramos barreras que para ellas fueron muros. No lo olvidemos, es el día de reivindicar, de luchar, de alzar la voz por nuestros derechos. Sin sectarismos, sin filiaciones políticas, todas a una. He aprendido que el feminismo es tolerancia. Y a eso aspiro. Es momento, igualmente, de aplaudir a las que han llegado a lo más alto sin copiar la actitud machista de los  jefes más despóticos, sin abusar de su poder, extendiendo esa empatía que tanto hemos reclamado. Y de dar la mano a los hombres que nos acompañan en el camino. Que nadie quiera ocupar durante esta jornada el protagonismo que nos pertenece: no hablemos de teoría queer (¡qué complicado!), ni de trans, ni de otros colectivos. Tienen su día para reivindicar. El 8 de marzo, solo mujeres.