El Miradero

Francisco Javier Díaz Revorio


Toledo real, Toledo imposible

08/01/2021

Los toledanos, y todos los amantes de Toledo, tenemos una deuda especial con aquellos que nos muestran aspectos o perspectivas de nuestra ciudad que somos incapaces de ver a simple vista. Creo que, si la cuarta dimensión es el tiempo, esas perspectivas ‘no visibles’ -o al menos no perceptibles en una impresión superficial- tienen muchas veces que ver con ese ineludible transcurso cronológico, que nos ancla irremediablemente al instante actual. La fotografía puede permitirnos ‘congelar’ un momento y mostrarnos cómo algo o alguien fue en dicho instante. Pero también permite, sin alterar en absoluto la realidad, mostrar el cielo y la tierra perfectamente visibles y expuestos, a pesar de las limitaciones del sensor de toda cámara. En ello es experto José María Moreno Santiago.
José María es un excelente fotógrafo que domina prácticamente todas las técnicas de esta ciencia-arte. Pero casi siempre su fotografía se ha centrado en Toledo, que nos ha mostrado, tal y como hoy es, pero de formas que normalmente no podemos contemplar a través de la fotografía. Panorámicas de todo tipo y esféricas son algunas de sus especialidades, y como es generoso las comparte, y así quien esto escribe debe lo poco que sabe de estas técnicas a sus enseñanzas, pacientes y detalladas. Pero quiero destacar sus extraordinarias fotos de los fenómenos celestes, y en especial las que los muestran sobre nuestra ciudad. Así, es autor de la primera circumpolar global, y también de la mejor Vía Láctea que he podido contemplar, así como esféricas de cielo completo, y ha sido coordinador de los proyectos colectivos de la Asociación Fotográfica de Toledo ‘Toledo como nunca’. Es el ‘dueño del cielo’, de ese cielo que está ahí hoy y ahora, pero normalmente es imposible verlo como él nos lo muestra, porque la contaminación lumínica lo impide. Como él mismo dice muchas veces, así verían nuestro cielo nuestros ancestros. Por añadidura, cabe decir que toda fotografía astronómica nos muestra en cierto modo el ‘pasado’, pues hay que darse cuenta de que vemos las constelaciones y las galaxias tal y como lucían hace cientos, miles o millones de años… En fin, espero que algún día podamos ver todas estas fotografías de José María en un libro con preciosas láminas, y en todo caso, le reitero el agradecimiento, por lo que nos muestra y enseña, tanto en técnicas y conocimientos fotográficos, como en esos resultados que, aunque él suele decir que ‘es fácil’ lograr, está claro que solo él lo consigue con esa perfección, gracias a su meticulosidad, entrega y compromiso total con la fotografía y con Toledo.