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Fernando Díez Moreno

Política y Humanismo

Fernando Díez Moreno


¿Un nuevo orden mundial? El populismo (y II)

04/01/2022

En la anterior colaboración sosteníamos que el comunismo no desapareció con la caída del muro de Berlín, ni con la desintegración de la URSS, sino que había mutado como los virus y se había fijado otros objetivos integrándose en los sistemas políticos de libertad.
Esta mutación o renacimiento del comunismo tiene las siguientes bases: una idea radical del comunismo como anticapitalismo; una concepción economicista (marxista) de la historia y la revolución; hacer hincapié en la explotación de una clase social sobre otra; el rechazo a los movimientos de la izquierda moderada (Mandela, Lula); considerar la economía como el principio estructurador de la lucha política; un discurso radicalmente antisistema; y la conservación de la mística revolucionaria.
En mayo de 2014, filósofos e ideólogos del comunismo renacido firmaron un manifiesto, después de que el partido comunista Podemos tuviera 5 escaños en la Parlamento Europeo, en el que concretaban un programa político que había sido elaborado de manera participativa, según ellos, por miles de ciudadanos y materializaba el anhelo compartido por millones de personas en todo el mundo, según ellos.
El programa consistía en una ruptura con la lógica neoliberal del austericidio y la dictadura de la deuda pública; un reparto equitativo del trabajo y la riqueza; la democratización de todas las instancias de la vida pública; la defensa de los derechos sociales y los servicios públicos; y el fin de la corrupción y la impunidad.
Este programa recoge a los descontentos, a los indignados, a los antiglobalización, las emociones de odio y a los partidarios de la política del resentimiento, esto es, aquellos que consideran que su dignidad como minoría (gays, lesbianas, LGTBI, feministas, negros, emigrantes, etc.) no está suficientemente reconocida, o ha sido agraviada.
Sin embargo, estos grupos no reconocen al comunismo como su ideología, porque creen que la revolución debe hacerse a través de las conciencias (y no mediante la dictadura del proletariado y el terror). Ello implica la hegemonía cultural que se logra a través de la TV, las redes sociales y los medios digitales. Rechazan por conservadora y rígida a la izquierda tradicional.
En España, la ideología comunista está representada por Podemos que es el 'populismo', la nueva utopía y, además, forma parte del Gobierno de coalición con el partido Socialista. Y ¿qué es el populismo?
Podemos destacar los siguientes rasgos:
- Se niega a calificarse como de derecha o de izquierda;
- Quiere ser un movimiento multiclasista, superador del determinismo de clase;
- Reclama la igualdad de derechos y la participación universal de la 'gente', pero unido a cierta forma de autoritarismo y liderazgo carismático;
- Demanda la justicia social a través de pretensiones sociales;
- Defiende los derechos de la 'gente' como enfrentados a los privilegiados y grupos de interés, la 'casta';
- Tiene un fuerte componente nacionalista-separatista;
- Tiene voluntad de llegar al poder como fin en sí mismo;
- Manipula las emociones y sentimientos populares, en vez de actuar con racionalidad en la toma de decisiones políticas;
- Renuncia a la razón, la reflexión y a las ideas como armas políticas, lo que les hace antidemocráticos;
- Carecen de reglas, la única es conseguir y conservar el poder;
- Todo es instrumental: la estrategia, la práctica, los programas;
- No apela a la razón sino al corazón de las gentes, a los sentimientos, a los estados de ánimo en las épocas de crisis profundas cuando reblandecen los principios morales y de convivencia, en épocas de grandes problemas colectivos, en tiempos de desesperanza y angustia, en momentos de inseguridad, miedo o pandemia.
Que no te engañen, amable lector, el populismo (el comunismo de  nuestros días) no es una ideología, esto es, una concepción de la política y de la vida, sino que es una estrategia para la conquista del poder a cualquier precio y su mantenimiento por tiempo indefinido.