CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

Periodista y escritora. Analista política


Iglesias golea a Sánchez

Pedro Sánchez es presidente y Pablo Iglesias vicepresidente segundo, pero el dirigente de Podemos está imponiendo su criterio dentro del gobierno.

El último gol se ha producido hace escasos días, cuando Iglesias ha conseguido ocupar sitio en la mesa de negociaciones con el independentismo. Nadie se puede llamar a engaño sobre qué significa ese hueco podemita: Iglesias y su gente se han posicionado desde siempre en pro de la celebración de un referéndum aunque se definen como no independentistas, como también defienden que se ponga en libertad a los presos condenados. Casualidad o no desde hace una semana se está produciendo una política de manga ancha de la Generalitat para que los presos puedan acceder a permisos por distintas causas, cumplimiento parcial de la pena o asuntos propios. Y desde el gobierno no se pronuncia una palabra de crítica. La Generalitat tiene transferidas competencias penitenciarias, pero por encima de esas competencias están instancias superiores que pueden intervenir si la Generalitat se pasa de generosa. Y se está pasando. Todo sea para que ERC mantenga su apoyo a los presupuestos, que para Sánchez es clave pues parte de sus promesas no podrá cumplirlas si no hay PGE. Aparte de que la estabilidad del gobierno para llegar al final de la legislatura está en juego.

Sánchez ha decidido que los ministros que sean diputados renuncien a su escaño, excepto Calvo, Ábalos y Montero –la socialista-, pero Iglesias le ha impuesto que sus ministros no estén incluidos en la norma. Se blinda así ante la posibilidad de que en un momento dado –posiblemente cuando falte poco para unas generales- Sánchez cese a alguno de los podemitas y se quedan compuestos y sin novio. Sin cartera ministerial y sin escaño. Y Sánchez acepta, no se le vaya a romper la coalición y tenga que hacer las maletas.

También ha conseguido Iglesias que el gobierno asuma su posición respecto a Venezuela y se considere a Guaidó un personaje perfectamente prescindible mientras se da un giro importante respecto a Maduro y su controvertida presidencia revolucionaria bolivariana, ilegal para la UE. Y más: las feministas del Psoe callan en público, pero no en privado, respecto a las decisiones de Irene Montero de imponer un feminismo radical, sectario y excluyente, superado hace tiempo por las que se toman con seriedad la defensa de los derechos de la mujer. Y a estas cuestiones se suma el incremento del salario mínimo interprofesional - aunque no tanto como exigía Podemos- a pesar de que hace meses que se demostraban acertadas las alertas de que el incremento provocaría mayor número de parados.

Sánchez e Iglesias presumen de relaciones estrechas y coordinación perfecta del gobierno, pero cualquiera que analice las iniciativas puestas en marcha advierte que Pablo Iglesias está ganando la batalla. Para desgracia de los que votaron Psoe creyendo que Sánchez decía de verdad aquello que nunca un gobierno con Podemos porque no podría dormir.