En el Camino

Enrique Sánchez Lubián


Over the rainbow

Hay canciones que hacen historia. ‘Over the rainbow’, balada escrita en 1939 para la película ‘El Mago de Oz’, es una de ellas. «En algún lugar sobre el arco iris –cantaba Judy Garland-, los cielos son azules y los sueños que te atreves a soñar se hacen realidad». Cuarenta años después de su estreno, el diseñador Gilbert Baker se inspiró en ella para crear una bandera multicolor como símbolo del orgullo gay, lésbico, bisexual y trans. Desde su primera exhibición pública en San Francisco, su uso se ha universalizado, transmitiéndonos un reconfortante mensaje de tolerancia, integración y respeto. Verla ondear en balcones, y calles de medio mundo, como ha ocurrido durante esta semana, nos habla de libertad y diversidad, valores irrenunciables que los intransigentes jamás deberán arrebatarnos.
Uno de los grandes logros de la sociedad española en estas últimas décadas ha sido, sin duda, al alto grado de aceptación alcanzado hacia el colectivo homosexual y el reconocimiento de sus derechos. Y aunque aún quedan obstáculos que remover, somos referencia internacional por lo avanzado. Lejos quedan aquellos negros años del franquismo cuando estas personas eran perseguidas, encarceladas, maltratadas o sometidas a tratamientos psiquiátricos extremos para corregir su ‘desviación’. Por ello es intolerable escuchar a dirigentes de Vox protestando porque numerosos ayuntamientos, Toledo también, pongan en sus fachadas la bandera del Orgullo, diciendo, entre otras perlas, que la misma representa a un lobby que odia a todo el que no piensa como ellos.
Ante estas actitudes, no hay que bajar la guardia. No debemos hacerlo porque se suman a cuantas desde territorio ultra se alzan, casi a diario, contra todo lo que huela a derechos sociales, feminismo o igualdad. Y también porque al hilo de ellas, las redes sociales se inflaman con agresivos comentarios de quienes creen tener patente de corso para desaguar en ellas cuantas bilis, fobias y malos humores les corroen, alentando delitos de odio, entre los que los relacionados con la orientación e identidad sexual, desgraciadamente, proliferan. Así es que, en estos días de fiesta y reivindicación, sigamos defendiendo lugares y espacios donde, bajo un cielo arco iris, los sueños que nos atrevamos a soñar continúen haciéndose realidad. Y recuerden,… a quién le importa.