Cabalito

Ignacio Ruiz


¡Pues hala!

Este verano se está convirtiendo en la expresión preferida, para algunos. Cuando la oyes un par de veces, en la misma conversación, y según qué interlocutores, es el momento en el que te das cuenta de lo superficial que es la vida de mucha gente.
Es la expresión del verano, con más éxito que la canción eurovisiva, triunfa más que el Paquito el chocolatero en las verbenas, que King África en las bodas y Despacito en las terrazas de verano.
La cortedad de miras, mucho ‘en derredor’ y nada en ‘lontananza’, nos demuestra eso, que la gente se dedica al yoísmo, y al y tú más que en mejorar la calidad de vida, dejar vivir a los demás, pues hala, a lo loco, terminamos por decir.
Te puedes encontrar un ¡pues hala! en una conversación de vecinos, sobre dónde ubicar el aire acondicionado, o cuando la vecina en pleno verano, con las ventanas de par en par, pone la lavadora para que el centrifugado ayude a no dormir a todo el vecindario, pues hala, por mis jolines. Hablando de vecindario, alguien le recuerda alguna vez a sus hijos que a partir de las diez de la noche no hay que vocear por las calles, ¿verdad?
La misma expresión, unos kilómetros más acá con una h, bien aspirada, que denote diferencia entre final de palabra y principio de la siguiente, expresión de aburrimiento donde las haya, pueh hala, la perra gorda pa’ ti. De asentimiento por circunstancias. De consentimiento a la cabezonería. De sometimiento a la sinrazón: ¡Pueh hala! Cuántas veces no lo habremos dicho en los últimos días, meses e incluso años. El pueh hala y, salir para adelante esperando la colleja inmerecida, sabiendo que no era por méritos propios. El pueh hala abriendo la camisa y mostrando el pecho valientemente a la espera de que te lo partieran.
Luego tenemos el acento que nos enseñó Bono por las televisiones del lugar. Ese tiene, en el lugar de la h aspirada anterior, una j salobreña muy marcada, es un ¡puej hala! Con cierto recochineo, con bastante mala baba, pues siempre viene cargado con un puntito de: te vas a enterar, sabes que viene con retranca.
Pues hala, en pleno veranito, ventanas abiertas y un montón de acepciones por aprender.