DESDE EL ALTO TAJO

Antonio Herraiz


Page no va al besamanos

10/01/2020

El martes eché en falta a García-Page en el Congreso de los Diputados. Pregunté por él, le busqué, pero no le vi. Clamé a Page, y no me oyó. Mas, si sus puertas me cierra, de mis pasos en la investidura, responda Page, no yo. No habrá respuesta y, si la hay, vendrá fuera de tiempo y edulcorada. El presidente de Castilla-La Mancha va a tragar y como hay que tener amplias fauces para asumir lo que se escuchó en el parlamento, mejor hacerse el despistado por si, entre el fango, es capaz de pasar inadvertido. No lo consiguió el martes y no lo va a lograr después, aun en tiempos de memoria frágil. No hay más que ver el giro que ha dado Sánchez en su discurso. Del no a Podemos «porque sería un presidente que no dormiría por las noches», a pasar, en tan sólo unos días, a un cameo sucio con socios de cuestionada compañía. De negar casi el agua a los separatistas, a asumir su abstención mientras en tu cara te llaman verdugo y te recuerdan que les importa un comino la gobernabilidad de España. Busqué a mi presidente regional porque me hubiera gustado ver su rostro ante tales desplantes. Menos mal que se decantaron por la abstención. ¿Qué les habrían dicho los de ERC a los socialistas en caso de emitir un voto negativo?
No, la tierra no se va a tragar a España, ni los de Podemos se comen a los niños. Tampoco estamos ante un Gobierno ilegítimo, por mucho que el PSOE haya asumido postulados completamente contrarios al programa con el que se presentaron ante las elecciones. La exageración forma parte de este show complejo en el que se ha convertido la política y sólo la prudencia puede poner algo de luz dentro de un panorama muy oscuro. Fuera de esa necesaria templanza se enmarca la concentración convocada por el líder del PP, Paco Núñez, frente al Palacio de Fuensalida para implorar a Page a que los nueve diputados socialistas por Castilla-La Mancha no apoyaran la investidura. Postureo inútil. ¿Alguien se imagina a una diputada de la región que es ministra -y que aspira a seguir siéndolo- negar su voto al jefe? Sánchez ya se ocupó de conformar un grupo parlamentario a imagen y semejanza, por si llegaba un momento idéntico al que hemos vivido o sufrido, que de todo hay. Con la que está cayendo y lo que va a caer, la sobreactuación de Núñez se queda en anécdota. De lo que se trata es de examinar al candidato que ha salido victorioso de la investidura, aunque los socialistas hayan hecho de este debate tan importante un examen exclusivo de la oposición para ocultar sus pactos secretos con los separatistas. También en Castilla-La Mancha. 
Si la legislatura va a ser duradera o fugaz sólo lo sabe Esquerra Republicana de Cataluña. El pacto PSOE-Podemos nos ha convertido en rehenes de los separatistas. Cuando ellos quieran activarán el botón para que la fiesta siga o levantarán el dedo para que se pare la música. Y en medio, Ciudadanos, que en su pecado lleva la penitencia. Lo de nadar entre dos aguas y lo de decir una cosa y la contraria sólo vale para Sánchez. Ciudadanos quiere que las Cortes de Castilla-La Mancha se pronuncien contra las cesiones de Sánchez a los separatistas. Más postureo. A diferencia de Núñez, ellos si tienen mecanismos eficaces para hacer valer su posición. ¿Que no les gustan los que pactan con independentistas y con los herederos de ETA?, en palabras de Arrimadas. Lo tienen muy fácil: que rompan con ellos en los Ayuntamientos de Castilla-La Mancha en los que gobiernan. Si no, serán igual de cómplices.