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Pilar Gómez

MIS RAZONES

Pilar Gómez


Ministro Garzón, en campaña por el PP

10/01/2022

De los muchos disparates en los que ha incurrido el ministro de Consumo, posiblemente sus declaraciones a 'The Guardian' han sido las más estrambóticas, inconvenientes, graves y con mayores consecuencias en todos los ámbitos. Fundamentalmente, porque al margen de que pueda tener o no razón, que no la tiene, carece de sentido que un miembro del Gabinete, en lugar de trabajar por los intereses de su país, se dedique a arremeter contra uno de los pilares básicos de nuestra economía, como es la industria agropecuaria, en un periódico británico, país que es competencia directa con España en este sector. Nada puede resultar más burdo ni más necio que efectuar esas declaraciones. Nada puede resultar más inadecuado.
Es evidente que Alberto Garzón no ha meditado medio segundo sobre el eje fundamental de lo que ha de ser su actuación política, sobre los verdaderos intereses de nuestro país antes de lanzarse a efectuar esas declaraciones. Este es el problema. Se trata de un ministro al frente de una cartera sin contenido. Del titular de un departamento inventado por Sánchez para contentar a sus socios de Podemos. Lo que en su día fue el departamento de Sanidad se tuvo que desgajar en cuatro negociados para que los correligionarios y amigos de Pablo iglesias pudieran acceder a la categoría de ministro. Y ahí está el problema.
Para acaparar unas migajas de protagonismo, absurdo y tangencial por otra parte, Garzón irrumpe de vez en cuando en los medios con una serie de declaraciones disparatadas, exóticas, hilarantes, sin sentido. Ha hecho campaña contra los alimentos azucarados, los juguetes, ya lo hizo contra el consumo de carne y, ahora, directamente contra la calidad de nuestros productos ganaderos que se dedican fundamentalmente a la exportación. Nadie ha sido capaz de convencerle o aconsejarle que ese no es el camino. Que la misión de un ministro es hacer que las cosas funcionen y que sin no marchan bien, en lugar de proclamarlo a los cuatro vientos en la prensa de países que son competencia directa, lo que ha de hacer es arremangarse y ponerse a trabajar con el sector para reconducir los problemas en cuestión.
Lo que ha hecho evidencia un nivel político adolescente, una talla intelectual mínima, una habilidad de gestión inexistente. Un desastre. Sánchez no lo puede cesar porque necesita el respaldo de Podemos para seguir en el poder. Y al PP le ha hecho el gran favor de su vida porque, en plena precampaña de las elecciones de Castilla y León, donde la producción agropecuaria es base, eje y puntal de su desarrollo económico, estas palabras disparatadas del titular de Consumo se han trocado en estandarte y guía de lo que va a defender la derecha en esta contienda electoral.
Podemos, contra los ganaderos y, por extensión, el gobierno de Sánchez, también. La batalla está ganada. Nadie en el Ejecutivo socialista defiende al ministro bocachancla. Pero ha de seguir ahí, dada su condición de socio fundamental del Gobierno. Pablo Casado se frota las manos. Alguien debería decirle a Garzón, ya que no lo van a cesar, sencillamente que porqué no se calla. De una vez y para siempre. Está más guapo en silencio. Y hace menos daño tanto a los suyos como a España.