CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

Periodista y escritora. Analista política


Cataluña impregna la primera reunión del Gobierno

14/01/2020

Sánchez, por escrito, ha pedido empuje a sus ministros, agilidad, que sean resolutivos. Está bien, pero lo que importa en un gobierno no es el espíritu, sino las decisiones que se toman. Son muchas las cuestiones pendientes y no es fácil resolverlas porque gran parte de ellas vienen dadas por resoluciones judiciales, como ocurre con todo lo relacionado con el independentismo catalán y, en otras, por los controles que marca la UE en asuntos de tipo económico. Se agradece el buen ánimo que quiere transmitir el presidente, pero lo que esperan los ciudadanos es que acierte, y la primera señal que ha transmitido Sánchez nada más reunir a su nuevo Consejo de Ministros es que dará prioridad al compadreo con el independentismo catalán.

Su partido en Cataluña ha votado a favor de la continuidad de Quim Torra como parlamentario a pesar de que tiene encima una condena de inhabilitación, y el propio presidente, en su primera rueda de prensa ha dicho que estaba “encantado” de reunirse cuanto antes con el presidente catalán. Pedro Sánchez va a dar muchos disgustos a los españoles a los que gustaría que su presidente defendiera la esencia de España y su unidad territorial. Si hasta ahora ha cedido en todo lo que ha hecho falta para conseguir los apoyos para su investidura, todo indica que está dispuesto a tragar mucho más para completar los cuatro años de legislatura.

El Gobierno quiere aprobar más pronto que tarde importantes medidas en el ámbito económico y social. No todas convencen, no hace falta ser un experto en economía para saber que los gastos no pueden superar los ingresos. Pero en el aspecto político lo que más inquieta es la actitud respecto a Cataluña, que por lo anunciado por Sánchez va a ser de condescendencia con Torra. Los gestos de entreguismo para garantizarse la investidura humillan a infinidad de españoles, lo que ha impedido un entusiasta recibimiento al nuevo gobierno. Con preocupaciones añadidas: para acomodar a Podemos se han creado ministerios que eran secretarías de Estado o direcciones generales, lo que obligará a que esos nuevos ministros antes de tomar determinadas iniciativas tendrán que acordarlas con los compañeros de Gobierno que tenían antes competencias ahora desgajadas de su área de actuación y que no siempre van a mostrar mucho entusiasmo en dar vía libre a las propuestas de equipo podemita.

Demos tiempos al tiempo –los famosos 10 días- para ver cómo se bandea el Ejecutivo. Pero gobernar es más que pedir acción a los ministros y cambiar el día de la reunión del Consejo. Sobre todo, porque hay que resolver cuestiones de máxima urgencia ya. Iniciar el mandato con tanta dadivosidad hacia los independentistas puede encantar a Sánchez, pero frustra a un porcentaje alto de ciudadanos que esperaban cumplimiento rápido de sus promesas y más energía por parte del presidente para cumplir y hacer cumplir la ley.