NOTAS AL PIE

Javier D. Bazaga


Bicefalia a la vista

«Ha sido como un maratón» decía algún que otro diputado socialista tras la investidura de Pedro Sánchez de este pasado martes en el Congreso de los Diputados. Pero la película del lamentable periodo de inestabilidad, por desgracia, no se terminó allí. Y las señales son evidentes. Más que las señales, los mensajes, porque más claro no lo han podido dejar. Dejen que repase algunos de ellos. De Aitor Esteban (PNV): «Lo difícil empieza mañana». De Gabriel Rufián (ERC): «Si no hay mesa, no hay legislatura». De Montserrat Bassa (ERC): «La gobernabilidad de España me importa un comino». Del rey Felipe VI: «El dolor viene después». Y me ahorro los mensajes de la oposición, que no es que lo vaya a poner precisamente fácil con su llamada a tomar las calles para teñir de ilegítimo este gobierno aún ni siquiera parido.
Y es que el PSOE ha conseguido lo que quería, una investidura. Pero no como la quería: en solitario y sin los apoyos y abstenciones que ha tenido que negociar. «Si estamos aquí no es porque hayamos querido, es porque hemos hecho de la necesidad virtud» dijo ayer el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, uno de los ‘barones’ socialistas más críticos con este proceso, y que insiste en el riesgo de tener que depender de partidos que, por ejemplo, están dispuestos a tirar por tierra los presupuestos dando al traste con la legislatura.
Ahora bien, la necesidad de hacer virtud la contrariedad ya se ha puesto en marcha desde La Moncloa y Ferraz, primero con el retraso en la comunicación de la composición del nuevo gobierno cuando se suponía que no podía esperar más. Después con el anuncio de cuatro vicepresidencias, así, a tutiplén, cuando una de ellas no estaba ni siquiera encima de la mesa de negociación con Unidas Podemos. Algo que no les ha sentado demasiado bien a los de Pablo Iglesias, claro está.
Pero aquí ya vemos un indicio de lo que puede ser el futuro gobierno de España, el primero de coalición desde la restauración de la democracia. Y es que no va a ser ni compacto, ni fuerte, y ni por asumo va a estar unido. El mismo Pedro Sánchez temía la existencia de «dos gobiernos en uno», y con toda la razón. Si han echado un ojo al documento de resolución y gestión de desavenencias de esta coalición habrán notado ya que esas discrepancias van a llegar, sí o sí, a tenor de la bicefalia que se está preparando en la estructura del Ejecutivo, casi con compartimentos estancos, y por mucha venda que se quieran colocar antes de tener la herida, como eso de que pueden votar libremente cuestiones que no afecten a la acción de gobierno. Sí, ya.
Los ciudadanos hemos asumido repeticiones electorales, hemos asumido investiduras fallidas, negociaciones secretas, Navidades en vilo y Reyes contaminados con plenos a toda prisa. ¿Cuándo asumirán nuestros representantes que los ciudadanos queremos estabilidad política, económica, laboral, social, educativa...?



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