Amboades

Miguel Ángel Flores


La aflicción de las almas

13/07/2020

En los terribles tiempos de esta Mortal Primavera del 2020 que nos toca (sufrir) vivir, ha habido demasiada aflicción en unos límites en verdad poco soportables, es como vivir en los tiempos de guerra. Se sabe que la aflicción es un profundo sentimiento de amargura, tristeza, pena, dolor o sufrimiento, generado por algún acontecimiento extraordinario e inesperado en la mayoría de las circunstancias, llegando por sorpresa y afectando fundamentalmente de una manera personal a quienes son protagonistas de tales circunstancias, normalmente nefastas o funestas. En estos días, por la modernidad en esta nueva manera de vivir (la globalización) en el siglo XXI, por ello en todo el planeta ciertamente todo es global, pero solo en apariencia y por la tan cacareada aldea global, apenas existen fronteras o límites físicos o políticos, que de alguna manera facilita la unión de todo, la igualación de todo, lo bueno y lo malo. Por tanto en esta moderna estructura social a nivel planetario, es el espacio ideal para lo malo, como se ha comprobado para esta nueva forma de plaga de talante mortal, una plaga 5.G, adecuada y adaptada a los tiempos totales. Por todo ello, también la aflicción volverá a estar entre nosotros y será muy grande y además de tamaño planetario y global, porque en este planeta por lo visto parecía que se había conseguido hasta el 2019, llegar a un estado total de ‘no aflicción’, sobre todo en el mundo occidental, dado que todo era y es disfrutar, ocio y alegría aparente; nada de tristeza o pena, y por supuesto nada de hablar de muerte o de morir, al punto de no velar ni a los fallecidos durante la noche anterior al enterramiento. Pues la aflicción por las almas, ha vuelto y es bueno que sea así, porque la muerte es lo normal y natural en las vidas, lo triste de verdad es que la muertes es y ha sido de una manera tan nefasta y sufriente, tanto para las almas de quienes están muriendo en una espantosa soledad, y una dolorosa aflicción, de quienes les aman y no han podido, ni pueden estar en los últimos momentos acompañando ese paso de la vida a la muerte, ni tan siquiera el poder estar en un velatorio ni en el enterramiento, junto a esa alma amada. Que aflicción tan grande y tan amarga será para esas personas y también para quien se haya muerto así.