Cabalito

Ignacio Ruiz


Vacunófobos versus vacunófilos

18/11/2020

Tenemos un debate contra muros de hormigón con respecto a las campañas de vacunación o la prevención en el sistema sanitario implantado desde hace décadas.
Vacunófobos son los que protestan contra el maltrato a las gallinas ponedoras o la conspiranoia del beneficio de no estudiar. Los que gritan ahora que no se pondrán la vacuna anti-Covid, son los mismos que cacarean que quieren que nos encierren a todos en casa, que aplauden con las orejas las sandeces diarias de Simón o las pláticas huecas semanales de Sánchez. En ningún caso achacan consecuencias a los consumos estupefacientes en sus tiempos pasados, en plan gracieta, seguro, pero con unas consecuencias que no creo que tengamos que soportar los demás.
Vacunófobos son los que defienden seguir con el Hospital de Toledo cerrado para cuestiones menores, o mayores, en tiempos de pandemia. Ellos son los que defienden cobrar el 21% a las mascarillas, cuando debían ser gratuitas para todos aquellos que son más vulnerables (jubilados, menores de 12 años, con tratamientos oncológicos o inmunodeficiencias) y un IVA superreducido para el resto.
Vacunófobos son los que no quieren poner la vacuna del sarampión a los bebés, o la de la tosferina, la polio y el tétanos, hippy-pijos que dicen querer un contacto total con la vida neandertal, pero con móvil mileurista de la mano y Netflix de salón.
Hay falta de ganas para dar solución a los verdaderos problemas de la sociedad. Debemos vencer al virus, y las armas están en manufactura, desde hace 10 meses, en los laboratorios del mundo entero a triple turno y sin libranzas. Las vacunas ya llegan, pero si no hay ánimo de solución no saldremos todos de esta y la sociedad seguirá cuesta abajo y sin frenos.
Yo sí me pondré la vacuna, y mi familia tengo la impresión que también, pues tenemos el deseo de darnos un abrazo de esos que hacen afición hasta que nos crujan los huesos y podamos decir: ¡por fin, qué ganas tenía de abrazarte, coño!
Ante debates inermes, sospecha segura. Si leen a alguien que dice negarse a ponerse la vacuna, después de cómo lo estamos pasando, duden de su estado y háganse un favor, ignórenlo y háganlo por los fallecidos, los enfermos, los comerciantes, trabajadores y desempleados, y por ustedes.