Tente Nublao

Ángel Monterrubio


Culminar el proyecto

18/11/2020

Las facultades de Ciencias Sociales y de Ciencias de la Salud de la UCLM en Talavera -en realidad todos los grados de ambas facultades comparten los mismos espacios, apiñados como piojos en costura y en pugna fratricida por un huequito- son, ahora mismo, lo más parecido a Beirut en sus mejores tiempos, prácticamente están desmanteladas: montículos de tierra y hoyos como si hubieran explotado obuses, hierros, restos de estructuras de aluminio arrancadas, cachivaches y materiales por todas partes, sillas y mesas apiladas en los rincones, ha desaparecido el gran salón de actos, el de mayor capacidad de la ciudad, se han tirado a la chatarra sus cientos de butacas, la cafetería se ha montado en unos barracones de obra, después de estar cerrada más de medio año, ¡medio año!, antes del Covid, ¡eh!, porque se aprovechó su lugar para montar un aula; total… si alumnos, personal de servicio  y profesores queríamos un café o un bocata quedaba cerca el bar del tanatorio.  
Un gran cartel en el vestíbulo pregona: ‘25 años UCLM en Talavera, haciendo Universidad’. Si el visitante es forastero y ve el panorama debe pensar: ‘joder, a estos les cunde poco’.  Pero si eres de la casa sabes que lo que está mal es la cuenta. Debía poner 16 años, porque en los últimos 9 años el actual equipo de gobierno de la UCLM no ha movido ni un solo ladrillo, ¡ni uno solo! Lo ha dejado para estos últimos meses, seguro que nada tiene que ver con que se presenten de nuevo a las elecciones para «culminar el proyecto» que, en Talavera, es el parto de los montes, porque no crean que lo que se está haciendo y por lo que todo está pastas arriba es la obra de El Escorial, no, qué va, están habilitando entre los paseos de los edificios antiguos una especie de gallineros de no más de dos metros de ancho, como tumbas de Filisteos  y a los que se accede por búnkeres excavados, que dicen que van a ser despachos y no sé qué más. Nada en dos platos.
Eso sí, el estruendo es ensordecedor; desde el inicio de curso intentamos dar clases entre ruido de radiales, martillos neumáticos, grúas y excavadoras, añadan, por la situación, las ventanas abiertas. Los decibelios rebasan muy mucho el nivel que permite la propia UCLM en sus normas. Ni oímos a los alumnos ni los alumnos nos oyen a los profesores. Insoportable. Todo muy pedagógico y todo muy bien programado para el perfecto desarrollo de la actividad docente.
De lo que estoy seguro es que esto no se le permitiría en ningún campus de la Universidad regional ni ellos se atreverían a hacerlo. Pero aquí, llegan, muy de vez en cuando, casi siempre a fiestas, con sus aires de procónsules en el coche oficial, se ríen: jiji, jaja, los convidamos a unos vinitos y unos canapés y claro, dentro de unos días volverán tan ternes a pedirnos el voto «para culminar el proyecto».