Mi media Fanega

Jorge Jaramillo


La sequía no está en la mesa

Según avanzan las máquinas va saliendo el daño. Especialmente en las provincias del centro peninsular como parte de Ciudad Real, Toledo, Ávila o Salamanca, aunque la clave estará en Burgos o León que son los principales graneros del país.
No obstante, el sector ya sabe que este año pinta mal por la ausencia de lluvias en otoño y en primavera y que no sacará más de 13 o 14 millones de toneladas de cereales de invierno. Si sumamos maíz ¿llegaremos a 17,5 millones?
En todo caso será un volumen inferior al cosechón histórico de la campaña anterior (24 mill t) que obligará a las fábricas de pienso y harineras a incrementar la importación de otros mercados internacionales. Se estima así que los puertos darán entrada a otros 23 millones de toneladas durante el nuevo año para atender a un consumo creciente que sitúa ya nuestras necesidades en los 40 millones de toneladas de grano. Somos deficitarios pero en eso no hay ninguna revelación ya que cada campaña es diferente: aumentan o bajan los barbechos, y no digamos si descontamos las hectáreas que se van al almendro o al pistacho.
Así las cosas, la sequía nos ha devuelto a los años más cortos lo que reabre -a poco más de cuatro meses de la nueva sementera- el debate sobre la conveniencia de apostar por semilla certificada y ahondar en investigación para elevar rendimientos por la vía de nuevas obtenciones vegetales más resistentes a los castigos del Cambio Climático.
El Ministerio de Agricultura juega su baza porque cree que aún no se da ninguna situación de “sequía agronómica” lo que activaría otras medidas compensatorias en el ámbito de la mesa nacional. Por si sonara la campana, la organización agraria Coag ya ha solicitado su convocatoria.
Una petición que de momento no parece que tenga muchas opciones de ser atendida una vez que el seguro agrario también ha entrado ya en acción procediendo con rapidez a la peritación y al pago de las indemnizaciones. En Castilla -La Mancha, por cierto, los productores están cubiertos en gran medida con unas 850.000 hectáreas contratadas este año. Serán más de 100.000 las que seguramente den parte por sequía.
En este sentido, siguen actualizándose los datos semana a semana, mirando desde Atocha el nivel de los embalses, y buscando argumentos en las cuencas regables que este año no aplicaron restricciones como hace dos ejercicios para evidenciar que no estamos en escenarios tan críticos como los períodos secos más recientes. Ahí está el empeño. Todo, con el objetivo de centrar la atención de los agricultores y ganaderos hacia las pólizas como únicas herramientas efectivas y reales.
Lo que sí parece probable es que en julio se remita a Bruselas la petición formal de anticipo de las ayudas directas de la Política Agraria Común (PAC) a partir del 16 de octubre. En realidad, los últimos años agrícolas han llegado esos pagos casi de forma automática porque las administraciones han podido utilizar la opción que prevén los reglamentos para situaciones excepcionales, como buena excusa para vender gestión e incluso rivalizar entre los territorios por ser los primeros en inyectar liquidez para reiniciar las nuevas siembras.
Ahora, con un escenario como el actual, lo que cabría sería aumentar hasta el 70 por ciento el adelanto de dichas subvenciones. Como diría aquel, ya que nos ponemos, cuanto antes se distribuyan los fondos, mejor para el sector.