En el Camino

Enrique Sánchez Lubián


Noche de san Juan

Llega la noche de San Juan. Esta madrugada habrá hogueras, rituales e invocaciones para alejar maleficios, gafes y desengaños. Desde antiguo, el solsticio de verano ha sido considerado tránsito mágico, propicio a convocar fuerzas sobrenaturales que abran nuevas oportunidades para cada uno de nosotros.
Deseando mejorar la salud, atraer el amor, librarse de cargas que lastran nuestra felicidad o deshacerse de malos rollos acumulados durante meses, habrá quienes hoy salten el fuego, se bañen desnudos en las aguas del mar o prendan velas en el alfeizar de las ventanas mirando a la luna. Si a anhelos como estos añadimos sortilegios para que el sectarismo, la intransigencia, la soberbia y la intolerancia se alejen de la vida pública, mejor que mejor.
Apenas constituidos los nuevos ayuntamientos ya han aflorado obcecadas actitudes impropias de la lógica alternancia política. En un pueblo de Zaragoza, Cadrete, un concejal de Vox ha ordenado retirar el busto de Abderramán III, califa cordobés que mandó construir el castillo de la villa, argumentando que era motivo de división entre sus vecinos, aunque en la web municipal de dicha localidad se reconoce el protagonismo que los ‘moros’ tuvieron en su historia durante siglos.
En Barcelona, de otra parte, tras los insultos que recibió Ada Colau en la plaza de San Jaume una vez elegida alcaldesa, Ernest Maragall ha venido a decir que los mismos podrían haberse convertido en vítores si la flamante regidora no hubiese arrebatado el bastón de mando a los independentistas. Y en Madrid, en algunos edificios municipales, el tripartito de derechas ha quitado pancartas alusivas a la violencia machista y a la acogida de refugiados, amén de poner en tiempo de descuento las restricciones al tráfico rodado en el centro de la capital que el equipo de Manuela Carmena impulsó y que en seis meses han disminuido los índices de contaminación e incrementado el uso del transporte público.
Así las cosas, en esta noche prodigiosa no vendría mal rellenar algunas cuartillas con presagios tan adversos como estas maneras auguran, arrojándolas a brasas purificadoras y conjurándonos en fortaleza, coherencia, decisión y valentía para frenar cuanto fanatismo revanchista llega. Y si hoy encuentra un trébol de cuatro hojas, abra un buen libro y guárdelo entre sus hojas. Da suerte.