Tente Nublao

Ángel Monterrubio


Cogida de Joselito

13/05/2020

José Gómez, Joselito, desde que debutó en la plaza de Madrid, el verano de 1912, se convirtió en el número uno del escalafón, nadie se aproximaba, ni de lejos, a su altura. Era el amo y señor de los ruedos. Uno de los mejores de todos los tiempos y más completo, dominaba todas las suertes: capa, banderillas, muleta y estoque. Sus aptitudes para el toreo eran extraordinarias. Estaba en la cumbre de su carrera y acababa de cumplir 25 años. 
El azar le llevó a torear aquel 16 de mayo en la feria de Talavera un mano a mano con su cuñado Ignacio Sánchez Mejías. La corrida transcurría sin pena ni gloria: profesionalidad, valor, adornos y desplantes de ambos toreros. El público entregado y aplaudidor. 
Y llegó el quinto. Bailador, feo, recortado de pitones, bronco y difícil; en varas mató cuatro caballos y los subalternos banderillearon con muchas precauciones, presumen que se ha quedado burriciego. Joselito asea una faena corta de muleta y lo prepara para matar, el toro se acula en tablas en el tendido 1 y allí lo capotea el Cuco para sacarle de la querencia, no lo consigue. El maestro con un gesto le ordena que le deje a él, trata, con el pico de la muleta, de encelarlo pero el toro apenas embiste; Joselito desiste, se retira un poco, pierde la cara del animal que en ese mismo momento se arranca con fuerza, milésimas de segundo en las que pilla al maestro desprevenido, ni puede apartarse ni engañarlo con la muleta, que solo pone delante de la cara del toro, lo volteó enganchándole del muslo derecho y en el aire le da otra cornada en el vientre, en el suelo Bailador trata de cornearlo de nuevo sin conseguirlo. La cuadrilla lo lleva en volandas a la enfermería. El público, conmocionado, no da crédito. La cogida ha sido terrorífica y tiene muy mala pinta. Sánchez Mejías estoquea a Bailador y despacha el sexto en un santiamén. La atención está en otro sitio.
El doctor Francisco Luque redacta el siguiente parte facultativo: «Durante la lidia del quinto toro ha ingresado en la enfermería el espada José Gómez ‘Gallito’, que presenta una herida penetrante en el vientre y región inguinal derecha, con salida del epiplón, intestino y vejiga, y gran ‘schoz’ traumático y probablemente hemorragia interna, y otra herida en el tercio superior del muslo derecho. La primera gravísima, y la segunda, de pronóstico reservado».