Barrio de Santo Tomé

Juan Ignacio de Mesa


Incertidumbre

Por deformación profesional suelo recurrir a los trabajos de grandes economistas para poder entender lo que sucede en nuestra sociedad. En los años 60 el luego Premio Nobel Robert Solow desarrolló su teoría de que el crecimiento de un país dependía de su productividad, que esta dependía de su mano de obra y su capital y que es fundamental aumentar la dotación de capital, para lo que es imprescindible contar con ahorro suficiente para ello y con capacidad tecnológica (llámese I+D, o, simplemente ‘conocimiento’) para optimizar los recursos disponibles.
Así que hay que invertir, primero en ‘conocimiento’ sobre todo educación y luego trasladar esto a la inversión productiva. La educación, si es publica, dependerá de los presupuestos de las distintas administraciones, cuyos ingresos se dotarán con los tributos que pagamos todos, pero la investigación y la inversión productiva es, mayoritariamente privada y esta se logra disponiendo de ahorro previo que permita llevarla a cabo. Y en esta disyuntiva es donde está el debate, ¿hasta donde es lógico la exigencia del pago de tributos para poder atender el gasto público? ¿Qué prioridades se deben atender con los ingresos así obtenidos?
Llevamos un tiempo en que los mensajes recibidos se limitan a decir que se van a subir los tipos impositivos y se van a crear nuevos tributos. Mientras que respecto a que se van a destinar los ingresos solo se oyen generalidades con pocos cálculos que soporten cual va a ser el coste de estos. De cómo se van a priorizar los gastos del estado del bienestar frente a los simples gastos consuntivos que un Estado con tres niveles de administración tiene no se dice nada. Se prevé un cambio de ciclo, puede que tengamos una reducción de actividad económica lo que supondrá menor inversión, menor consumo y, probablemente, más paro y menos ingresos tributarios.
Si no se tienen previstas las medidas adecuadas, ¿que pasará? ¿aumentará el déficit y el endeudamiento? ¿habrá recortes? ¿se reducirá el gasto en educación? Aquí cada uno va a lo suyo y muy pocos, por no decir nadie de los que pueden decidir plantea el debate sobre las cuestiones verdaderamente importantes.