Cabalito

Ignacio Ruiz


Turismo: responsabilidad social

14/10/2020

Si paseas cualquier día laborable te encontrarás en soledad y con las tiendas cerradas. El turismo nos ha abandonado, bueno, mejor dicho, han abandonado al turismo y se encuentra en un pozo sin fondo.
Al igual que se le exigía hace unos meses responsabilidad social, el turismo precisa, de manera urgente, un ejercicio de responsabilidad de la sociedad con él. No ya por los beneficios que generaba, porque tardará en recuperarlos, sino para tratar de poner freno a la hemorragia reputacional que está teniendo. Vamos camino de una gangrena turística que finalice en la amputación de lo necrosado. Ahí ven las tiendas con el cierre echado, los guías oficiales reciclándose por y para la interpretación del patrimonio, las agencias sin remisión y los hoteles, ¡ay!, mis hoteles.
Les pedimos explicaciones y responsabilidades cuando nuestras calles se atiborraban de turistas, pero ahora, no les damos ni agua. Una apuesta por el turismo en Toledo no es llenarla de gente, sino llenarla de una oferta adecuada y de calidad para que el servicio que se dé deje al cliente completamente satisfecho. Aún no he oído plantear cursos de formación para los profesionales mientras que están en los ERTE. Tampoco he oído inversiones para desarrollar la transformación digital durante los meses de invierno que no habrá temporada turística.
De la vida cultural ni hablamos, nos conformamos con 4 sillas esparcidas en una plaza para conocidos y familiares y eso nos salva el flequillo de la quema.
Si queremos un turismo de calidad no nos podemos permitir una señalética anticuada, vieja, sucia, con pintadas o con faltas de ortografía (véase señal de tráfico en Núñez de Arce). Tampoco nos podemos permitir que la promoción e interpretación de la ciudad esté en manos de sospechosas (monasterio de San Juan de los Reyes) empresas de rutas en Toledo. No es una errata, está así escrito en la promoción de unos que dicen llamarse guías.
Pero esto acaba de empezar, si se puede ir a la universidad sin saber leer ni escribir, si se pueden construir casas sin cumplir las normas, si los que mandan quieren destruir el sector, si se pierde el oremus hasta para la promoción turística, sólo nos queda pedir responsabilidad social, y el que salga el último que apague la luz.