Mi media Fanega

Jorge Jaramillo


Cómo ganar tiempo al Brexit

Resulta poco serio que a tan solo cuatro días de la fecha señalada, las innumerables empresas agroalimentarias que exportan a Reino Unido no sepan todavía si el viernes estarán vendiendo a un país tercero, con otras condiciones aduaneras y arancelarias, o si por el contrario cabe todavía alguna posibilidad de prolongar esta agonía. 
   Mientras se aclaran en el Parlamento británico, veremos mañana lunes si prospera la petición de un adelanto electoral que parece clave para despejar esta cuestión.
   Al fin y al cabo llevamos esperando tres años y medio desde aquél ajustado referéndum, consumidas ya dos prórrogas y con una tercera sobre la mesa, quizás hasta el 31 de enero, que sin embargo empieza a superar a mandatarios europeos como al presidente francés, Emmanuel Macron, opuesto ya a conceder más plazo. Aunque ojo, porque como si de una partida de ajedrez se tratara, Boris Johnson no descarta ningún escenario, ni siquiera el de salir “por las bravas” en esta cuenta atrás.
   La incógnita ya no es tanto cuándo se irán y cómo se marcharán de la Unión Europea, sino cómo evitar que el resto pague las consecuencias de un caos comercial interno que afectará a todos los intercambios y transacciones que, en el mejor de los casos, contará con un periodo transitorio para adecuarlas al nuevo escenario  extracomunitario. Es ahí donde debemos ganar tiempo como están haciendo ya cooperativas y bodegas solicitando los certificados de exportadores.
   Por eso hacen bien de esta parte las instituciones aduaneras españolas en difundir los nuevos protocolos fiscales, de registro, y otros consejos como los lanzados estos días por la Agencia Tributaria para ordenar trámites de inspección, sanitarios, veterinarios en el caso de animales y carnes, o fitosanitarios para controles de sanidad vegetal. Todo está publicado en las webs de varios Ministerios e instituciones como el ICEX.
   De la otra orilla, Reino Unido también tiene publicado el posible régimen arancelario temporal que aplicaría desde el 1 de noviembre -por si no hubiera acuerdo- con una lista de productos actualizada el pasado 8 de octubre. Aunque más que la incertidumbre impositiva, preocupa la logística y de transporte como hemos comprobado estos días en la feria Fruit Logistic, ya que si hablamos de productos perecederos como las frutas y hortalizas, imaginen por un momento el más que probable lío en frontera, en los puertos, así como los posibles embudos de entrada hasta certificar y supervisar unas mercancías que ahora, técnicamente no se exportan como tal.
   Aunque parezcan exagerados algunos futuribles por tratarse de un escenario novedoso para todos, resulta fundamental que haya una pasarela temporal para preparar el aterrizaje. 
   De otra parte, la nueva Comisión Europea tampoco estrenará mandato el 1 de noviembre como estaba previsto, ya que tres de los Comisarios propuestos todavía no han superado el examen del Parlamento. Eso deja a la actual Comisión saliente de Juncker al volante de todos estos remates hasta el próximo 1 de diciembre. Una interinidad que impide arrancar legislatura en condiciones (aquí pendientes también del 10N) lo que afecta a las negociaciones para reformar la PAC cuyas propuestas avanzan a nivel técnico, eso sí, pero sin cifras claras de presupuesto.