Barrio de Santo Tomé

Juan Ignacio de Mesa


Se cumplen 40 años

22/02/2021

En esta semana se cumplen 40 años del intento de golpe de Estado del 23-F. Mucho se ha escrito y se seguirá escribiendo sobre esa triste página de la historia de España. Yo voy a relatar lo por mi vivido como ya hice en esta columna en febrero de 2001.   
«En la tarde del 23 de febrero del 81, estaba en mi casa trabajando cuando nuestra vecina Ula nos avisó de que algo pasaba en el Congreso. Pusimos la radio y enseguida decidí irme hacía el Ayuntamiento.
En el Ayuntamiento me encontré con Tordera y algún otro funcionario, les pedí me ayudaran a convocar a todos los concejales. Estos fueron llegando de inmediato, (hubo alguno que no apareció, pero era lógico dada la inquietud del momento). Incluso se acercó Concha Partearroyo que había dimitido en el Pleno del mes anterior. No teníamos ningún aparato de radio y tuvimos que ‘confiscar’ el del portero. Hablé con el Gobernador Civil (Fernando Montero), que estaba tan despistado sobre lo que sucedía como nosotros. Poco a poco, a través de la gente que estaba en la oficina de UCD en la Calle Cedaceros (al lado del Congreso), y de gente del Partido Comunista, nos fuimos enterando de algo más. El Jefe de la Policía Municipal se presentó de paisano, lo cual no nos gustó demasiado. Santiago Calvo Valencia, concejal por Fuerza Nueva, al presentarse se ofreció para estar en el lugar más próximo a la puerta ya que, pensaba, que de correr algún riesgo él debía ser el primero que se enfrentara con los ultras que pudieran venir, ¡genio y figura la de Santiago!
Pasaron las horas entre llamadas dentro y fuera de Toledo. No logré hablar con ningún mando de las unidades militares en Toledo, pasar del operador de centralita era imposible. Únicamente conseguí hablar con Pepe Iranzo que a la sazón era el Jefe de la Comandancia de la Guardia Civil en Toledo, me dijo que estaba a las órdenes del Gobernador Civil y que no me preocupara «que algo en lo que estuviera metido Tejero era solo una bufonada». Después sus palabras fueron confirmadas, pero en aquel momento la verdad es que no estábamos ni para bufonadas. De todas formas, bendito Pepe Iranzo por la tranquilidad que nos transmitió.
Fue una noche intensa en la que hubo de todo. La mayoría de la Corporación Municipal de Toledo se mantuvo en el Ayuntamiento hasta que el mensaje del Rey nos tranquilizó y pudimos volver a casa.
Mis hijas dormían tranquilamente como si no hubiera pasado nada. Abracé a mi mujer. Que diferente pudo ser todo si aquellos locos hubieran logrado romper el orden constitucional. De todas formas, aprendimos dos cosas, que el Rey supo reinar, y que la unidad de un pueblo puede más que cualquier aventura política
».
Pasaron muchas más cosas que hicieron sacar lo mejor y lo peor de muchos. Tiempo habrá (espero) para escribir toda la crónica de aquella jornada.