Con los pies en el suelo

Alejandro Bermúdez


Aldoux Sánchez

Dentro del programa: «crear un mundo feliz» que ha emprendido Pedro Sánchez, eso sí, a mayor gloria suya, se va a proceder a igualar el número de ‘personos’ masculinos y personas femeninas que va a estudiar cada carrera ¡Eso sí que es progreso! ¡Igualdad total… sin distingos! Ardo en deseos de ver cómo va conseguir repartir equitativamente entre sexos las molestias menstruales…
Por el momento y tratándose de un ‘progre bueno’, la igualación la va a hacer a través de comprar la voluntad femenina. Es lo que mejor se le da: pagar. Para eso están los ricos. Se les tira de la faltriquera y queda como lo que es, un progresista, ‘enrollao’ y molón que solo piensa en el pueblo y la igualdad de géneros ¡Faltaría más! El sistema para conseguir que las universidades de carreras tecnológicas se llenen de ‘estudiantas’ será, como digo, comprar su voluntad a base de dejarles las carreras gratis ¡Viva la igualdad! a las mujeres. La ventaja también es que, siendo una compra como es, las féminas de las clases más populares acudirán en masa, por aquello de la mayor necesidad, con lo que se matan dos pájaros (qué salvajada matar pájaros) de un tiro.
Pero ésta, es solo la primera fase. Si la compra no da los frutos apetecidos, se aplicará la ley cremallera en las carreras técnicas, es decir, en el aula se sentará chica-chico sin posibilidad de repetir género, de tal forma que, cuando se acaben los de un género, ya no entrarán más y así jamás habrá más chicos que chicas.
 Lo que no sé es qué pensará hacer con las carreras: derecho, farmacia, etc. en las que las chicas superan con creces a los chicos. Seguramente aquí lo deje como está porque eso no es desigualdad, eso es la recompensa  al mayor esfuerzo femenino… ¡y qué bien se queda!
 La realidad, bromas aparte, es que este progresismo rancio, que jamás hizo progresar nada ni a nadie, acabará por ahormarnos de tal forma que vamos a ser clones en lugar de personas. Pero clones programados ¡y a esto lo llaman libertad! Nos dirán qué comemos y a qué hora, a qué jugamos, con quien y hasta quién tiene que ganar…
El problema es que con estas ocurrencias, realmente retrógradas, se olvidan de los asuntos que sí son realmente importantes. ¿Cuánto tiempo se viene tardando en instruir las causas por los delitos que estamos viendo cada día? Resulta que la última Sentencia sobre políticos, la que absuelve al PP por el asunto de los ordenadores, ha tardado seis años en dictarse. La de los ERES andaluces se la espera para cuando las ranas críen pelo.
¿Cuántos niños tienen que dar sus clases, en las escuelas públicas que tanto pregonan, en barracones, como si fueran refugiados que acabaran de llegar en uno de esos barcos que tanto aborrece ahora ‘mister Aldous’. ¿Porqué no hay dinero que invertir en aulas como Dios manda? ¿Les parece acorde en estos tiempos el uso de barracones improvisados como aulas, que después son usados durante años, con frío en invierno y achicharrándose en primavera-verano? Pero es mucho más mediático el mundo universitario, sobre todo si se relaciona con el género, que la vulgaridad de inaugurar una nueva escuela. Es verdaderamente peligroso gobernar solo para ser portada en los telediarios. Pero, desgraciadamente, así es.