RATAS DE DOS PATAS

Ángel Villarino


Epidemiología amateur

04/09/2020

La población española está enfrascada estos días en un debate epidemiológico que parece sacado de Amanece que no es poco. En la película de José Luis Cuerda los habitantes de un pueblo de Albacete se acaloraban en broncas metafísicas y literarias en la plaza del pueblo o camino de la huerta. Y aquí nos está pasando un poco igual.
Lo que podría ser una magnífica noticia -los españoles se apasionan por una disciplina científica- es en realidad una noticia regular. La epidemiología (como pasó con la economía hace diez o doce años) ha entrado en tiempo de tertulia. Un desastre.
El debate no solo se establece a través del eje vertical de la política (hay posturas de derechas y posturas de izquierdas según quién anuncie las medidas), sino también en un eje horizontal todavía más enconado.
A un lado están los optimistas, rastreando a diario publicaciones, teorías, gráficos que vienen a demostrar que la pandemia es prácticamente un susto, que lo peor ha pasado, la gripe aquella de marzo y poco más. En el otro lado del terreno de juego están los pesimistas, intentando convencer a todo el mundo de que se nos está cayendo el cielo encima.
En la bruma del pesimismo se alzan algunos de los más estrafalarios líderes de opinión que recuerde. Unos porque intentan purgar los pecados de primavera, cuando se rieron de la amenaza, actuando ahora como actúan los conversos: radicalizando al máximo su recién adoptada posición. Y otros porque acertaron en el pronóstico -sin más armas científicas que sus propios barruntos- y que ahora han adquirido fama de gurús.
El debate es casi todo ruido y francamente no sé si sirve de algo. Pero con un poco de distancia, es divertido de ver.