DESDE EL ALTO TAJO

Antonio Herraiz


Dolido y perplejo

22/05/2020

Pocas veces antes había deseado escuchar al presidente Page con tanta intriga. Pensé que la hora del vermú sería buena. Luego confié en que la sobremesa sería la elegida. Pero estoy al borde de la cena, en este jueves que hace el día 68 dentro del estado de alarma, y todavía no he oído su siempre clarividente voz. Igual mañana, que hace el día 69, un número que tiene todos los ingredientes para reforzar el confinamiento.

A cuenta del vergonzante acuerdo entre el PSOE y Bildu, el presidente de la Junta se ha limitado a comunicar que está “dolido y perplejo” por el pacto de los suyos con los proetarras. No le hemos escuchado porque la locuacidad de otras ocasiones se quedó guardada en un cajón y ayer se limitó a filtrar a una agencia lo que quería decir, que intuyo no es ni una cuarta parte de lo que piensa. El objetivo era medirlo todo bien y evitar así los excesos que nos ha brindado desde las vísperas del estado de alarma.

Como de momento nadie se ha responsabilizado de ese pacto con Bildu, todos en el PSOE arrastran la losa y conviene, por tanto, poner la estrategia de la confusión en el lugar oportuno. Durante su intervención en el Congreso para solicitar la prórroga de la excepcionalidad sobrevenida, Sánchez ya conocía lo que habían pergeñado. Es deber del líder saber lo que se cocina en casa. Por si había duda, se lo recordó la portavoz de los herederos del brazo político de ETA en sede parlamentaria. Grabado está. Sánchez agradeció su abstención -innecesaria para el resultado final- y la de Bildu le recordó lo de la derogación total y casi inmediata de la reforma laboral. Todos contentos. Filtrado el documento a eso de las ocho de la tarde, vino el cabreo -solo interno- de Calviño y de alguno más, la rectificación del PSOE al filo de la medianoche y una cascada de matizaciones para adornar el sainete. Primero, que si fue una decisión de Adriana Lastra y del grupo parlamentario socialista sin contar con el Gobierno; después, que si fue una decisión del equipo de Lastra sin contar con el consentimiento de la diputada asturiana, que firmó porque pasaba por allí. Y si esto va a más, la culpa será del ujier que le colocó el vaso de agua a Lastra en la tribuna del hemiciclo, por si llevaba alguna sustancia enajenante que la inclinó a estampar su firma donde no quería.

Siendo grave lo del compañero de baile que ha elegido el Gobierno, incluso viendo las invenciones que tornan en rectificaciones, es aún más preocupante lo pretendido. Ninguno de los que te cuentan que la derogación de la reforma laboral es un bien común para todos genera empleo. ¿Por qué hay que escuchar aquí a los empresarios y no se ha hecho? Porque de ellos depende que el mercado laboral recomponga su debilitada figura. De aprobarse en este momento de crisis absoluta, supondrá una barrera para la contratación y ahondará en un descalabro mayor de la economía.

Voy terminando estas letras. Me apremia el cierre y puedo esperar sentado. Page está perplejo y dolido pero no mueve ficha efectiva contra la decisión que ha tomado Sánchez. La firma de su partido sigue junto a la de Bildu.

PD. Sigo esperando también sentado la llegada de las mascarillas anunciadas por el presidente. Hace casi un mes, un periódico local -que no es el que estás leyendo- nos regalaba un titular de lo más cortesano: "Page entregará cinco mascarillas por domicilio”. Preparé jamón y queso del bueno ante la inminente llegada del presidente a casa. Entiendo que la considerable extensión de la región le ha impedido llegar todavía a mi domicilio. En estas cuatro semanas, me he comido el jamón y el queso. Deduzco que el encargado de poner el vino también se lo ha bebido.