Con los pies en el suelo

Alejandro Bermúdez


PSOE-Podemos: Alianza contra pobres

¿Es verdad que se han vuelto locos, o solo lo parece? Hay veces que se da una conjunción de astros. Se alían para perder a alguien. En España, no sé si será este sol de invierno, que calienta más de lo habitual; o la luna de enero, que fíjense como ponía a la ganadera salmantina viendo al mocito de Osuna que quería ser torero… o qué  será. El caso es que hemos llegado al mundo al revés, a que la izquierda se alíe con los ricos para zaherir a los pobres.
¿Cómo puede ser que una coalición PSOE-Podemos, aliada con los potentados separatistas catalanes, tome medidas que hunden Andalucía, Extremadura y Castilla La Mancha? Pues ahí lo tienen. Lo peor es que lo hacen aparecer como un acto de progreso social, cuando es una puñalada a los últimos de la fila en poder adquisitivo.
El efecto real de la subida del salario mínimo es quitar al último escalafón salarial lo que les queda: el propio salario. Dicen que la segunda peor cosa que le puede ocurrir a un obrero es que lo exploten. La peor es, sin duda, que no lo exploten. Cuando ni siquiera lo explotan es que ya no tiene ni trabajo. Esto es lo que está consiguiendo nuestro iluminado gobierno con sus medidas ‘sociales’, que haya miles de trabajadores a los que ni siquiera se los explote.
Dicen que lo mejor es enemigo de lo bueno, igual que nada tienen que ver la teoría con la realidad. En teoría, subir el salario mínimo es aumentar el poder adquisitivo de los de más abajo. Realmente es dejarlos en el paro. La realidad es que hay actividades que, por desgracia, no rinden para pagar salarios altos. Si por un kilo de aceituna se le paga a un agricultor 25 ó 30  céntimos, pagar salarios que supongan que el coste de producción sea superior a ese valor equivale a que se deje de producir o, cuando menos, de recoger. De hecho este año parece que la mitad de la cosecha se quedará en el campo.
Esto afecta principalmente a las Comunidades con menor renta: Andalucía, Extremadura y Castilla-La Mancha, que son las que tiene mayores producciones agrícolas con productos baratos y que precisan de esta mano de obra. Ni a los trabajadores de la industria farmacéutica catalana ni a los de la siderurgia vasca les afecta para nada el salario mínimo. Sus sueldos multiplican varias veces este salario, por lo que este tipo de actividad no se ve afectada negativamente por su subida. La consecuencia es que el paro aumenta en estas comunidades, que pasan del poco a la nada.
Esta situación no la denuncia solo la ‘derechona terrateniente’, como dice la  coalición gobernante. El propio Fernández Vara, presidente de Extremadura ha puesto el grito en el cielo por esta subida… y es socialista, pero está en Extremadura y sabe el efecto pernicioso que el aumento va a tener sobre el empleo de su Comunidad.
No tardando mucho, a Fernández Vara, sus propios correligionarios, lo tildarán de fascista. Es todo lo que se les ocurre cuando en lugar de dar una solución agudizan un problema. ¿Cuándo aprenderán que los salarios se suben creando riqueza? Que hagan algo útil por nuestra agricultura y el salario subirá solo, sin necesidad de decretos ni demagogia...