En el Camino

Enrique Sánchez Lubián


Un discurso

Ha costado, pero la decimocuarta Legislatura ya ha echado a andar. En su apertura, la presidenta del Congreso de los Diputados, Meritxell Batet, hizo un notable discurso, marcando pautas para el tiempo político recién estrenado. «En el Parlamento, no existe el enemigo». «La formación del gobierno no es un fin que se agota en sí mismo, sino un instrumento fundamental para desarrollar, con coherencia y estabilidad, las políticas que deben dar respuesta a las necesidades de los ciudadanos». «Las instituciones públicas son ante todo instrumento de cambio social». «No estamos aquí ni para crear problemas que no existen ni para ocultar los que existen».
Luego, en su primer pleno, el Congreso respaldó con amplia mayoría tres importantes medidas aprobadas por el gobierno de Pedro Sánchez: la subida del Salario Mínimo Interprofesional, del sueldo de los empleados públicos y de las pensiones. Semejante beneplácito demuestra que para mejorar la calidad y las condiciones de vida de las personas, es saludable dejar las banderías colgadas en el perchero. «Los consensos –dijo también Batet- no se hallan, sino que se construyen».
Consideró la presidenta que los próximos años deben ser una nueva oportunidad para hacer de las Cámaras «ejemplo de voluntad desde el derecho a discrepar». Para ello pidió respeto y generosidad por el otro, evitando descalificaciones y exclusiones. Y asumiendo, añado yo, las contradicciones con que algunos miembros del nuevo ejecutivo están ya tropezándose por lo que hicieron ayer en la oposición y hacen hoy en el banco azul del Gobierno. Frente a la saña con que desde determinados ámbitos están juzgándose tales actitudes (léase, por ejemplo, los aplausos al rey de las ministras y ministros de Unidas Podemos), pienso que contradecirnos no tiene por qué ser ‘a priori’ malo, sino que evidencia no permanecer ciegamente amarrados al dogmatismo, ignorando que la solidez de las ideologías reside también en saber dar respuesta, desde ellas, a los problemas y realidades que cada momento nos presenta, aunque algunos vean en ese posibilismo sapos a tragarse. Así ha arrancado la Legislatura, cuyo trabajo celebraríamos gozosos si, como indicó Batet, en ella la ciudadanía recuperase su interés por la política y el reconocimiento real y profundo de las instituciones de nuestra democracia.