El Miradero

Francisco Javier Díaz Revorio


La RAE y la Constitución (I)

La Real Academia Española ha respondido hace unos días la solicitud planteada por la vicepresidenta del Gobierno, sobre la conveniencia de revisar la Constitución española para incorporar en ella un lenguaje inclusivo. La respuesta es un informe que contiene consideraciones de interés, así como algún aspecto llamativo. En general, la Academia considera que la Constitución ya utiliza un lenguaje inclusivo en el sentido que interesa, y por tanto no es en modo alguno necesaria una reforma que incorpore una duplicación de géneros en las referencias, en singular o plural, a cargos, personas o colectivos. Hay, sin embargo, alguna propuesta puntual para que, si en algún momento llega a acometerse la reforma constitucional, se incorporen algunas correcciones lingüísticas. Hay tres aspectos concretos en los que se sugiere esa modificación. El primero afectaría al artículo 39.3, en el cual la utilización de ‘los padres’ parecería contraponerse a ‘las madres’ utilizada en el apartado anterior, de manera que se sugiere la sustitución por ‘Tanto los padres como las madres…’ o expresión equivalente, lo que además haría más inequívoca la inclusión a todos los efectos de las madres. Por otro lado, se propone actualizar el lenguaje del artículo 49, sustituyendo el término ‘disminuidos’ por ‘discapacitados’. Si bien esta actualización resulta a todas luces conveniente, me suscita algunas reflexiones que quizá afronte con más detalle en un ‘miradero’ monográfico, porque parece que la propuesta de la RAE ni siquiera refleja las terminologías que últimamente parecen imponerse en esta materia.
Porque ahora quiero centrarme en las sugerencias que se llevan a cabo respecto a la denominación de los miembros de la Corona, y en particular a las reflexiones sobre la escasa mención de la reina, y la nula referencia a la princesa de Asturias. No deja de ser llamativo que estos dos casos son los únicos en los que la RAE propone incluir esa referencia expresa, y por tanto duplicar, con fórmulas como ‘el Rey o la Reina’, o ‘el Príncipe o la Princesa de Asturias’.  La justificación que se da para sugerir la duplicación solo en estos casos radica en la posible ambigüedad que podría darse con la utilización de otras alternativas como ‘los reyes’, y en que el próximo jefe de Estado tendrá previsiblemente sexo femenino. No me parece que el argumento sea muy concluyente, además de que se contradice con todo lo que la RAE dice en el resto del informe. Pero además, me interesa destacar que la Academia sugiere en este caso alternativas que no dejan de plantear algunas dudas y problemas. En la segunda parte de este miradero me detendré en ello con más detalle.