Querencias

Miguel Ángel Sánchez


Periodismo, periodistas y periódicos

31/07/2020

Mi primer artículo lo escribí para La Tribuna de Talavera en el mes de noviembre de 1998. Hoy quizá escriba el último en La Tribuna de Toledo/Talavera. Todo mi apoyo a los trabajadores que pretende despedir el grupo PROMECAL mediante el ERE que presentó hace unos días. Me crie con periódicos. Para mí el papel, lo escrito, siempre es la primera línea, la vanguardia e importante. La radio, y la televisión son otro plano, con menos profundidad e información. Nunca he estado a nómina de La Tribuna, pero siempre me he sentido un poco de este medio, orgulloso por tener el privilegio de escribir en él, y ser parte de la historia (a veces, la mayoría en minúscula, otras en mayúscula), de casi el último cuarto de siglo de mi ciudad y la provincia de Toledo. Desde los primeros años de llevar el artículo en disquete flexible e imagen en diapositiva a la primera redacción del edificio La Paz, hasta hoy, han pasado muchos años. Pero la magia, ver convertido en algo impreso lo que piensas y escribes, se mantiene intacta.
Hace falta periodismo. Y periodistas. Y periódicos. Al menos a mí me hacen falta. Como libros de verdad, de papel. No funcionan ni Twitter, ya anticuado, ni la corrala de Facebook; y menos el cansar a la gente con wasap. La banalización de la información nos ha traído, en un tiempo de simplificación y simplezas. Donde la inmediatez sustituye al análisis y la profundidad. Donde quien paga definitivamente avasalla. Y donde al personal se le trata ya sin tonterías como a imbéciles, sin obviar que demasiadas veces esa calificación se ha ganado a pulso.
Hace falta periodismo de calidad. La cultura –un decir– digital ha banalizado la información, y ahora más que nunca la propia independencia y pluralidad de la sociedad está en peligro. Es algo que se ve venir desde hace tiempo. Época de ruidos e información de copia y pega de los gabinetes de prensa. El periodista se extingue, se le convierte en un instrumento más del poder político. Y lo que queda fuera del poder político, de su línea editorial, ya definitivamente no existe.
No escribo más. Hoy recuerdo aquel primer artículo que llevé en mano a La Tribuna de Talavera. A última hora como siempre, a las nueve menos cuarto, enviaré por correo electrónico éste. Espero que no sea el último. Pero sobre todo deseo que los profesionales de este medio que ahora usted lee puedan continuar ejerciendo su trabajo, redactando, acudiendo a ruedas de prensa, preguntando, ofreciendo datos. Informando. Porque ellos son la garantía de la democracia en mi ciudad, en la provincia. Son la garantía de que usted es aún libre.