La espada de madera

Bienvenido Maquedano


El futuro es Europa

29/09/2020

Llevamos meses digiriendo noticias horribles en los noticiarios. Los periodistas y tertulianos, pero también los fruteros, hoteleros o nuestros amigos más íntimos, se han convertido en cuervos que graznan con estruendo por el olor a cadaverina. No sólo se abren los telediarios con el número de contagiados y muertos, sino que se hacen previsiones y operaciones matemáticas para incrementar las cifras. No nos conformamos con la realidad y por eso la conducimos hasta un apocalipsis de lo que vendrá, y escuchamos galopar a los caballos del hambre, la peste y la muerte en la estepa de los meses del invierno por llegar. En este pacto social del regodeo en la tragedia pasan desapercibidas las buenas noticias. Nos avergüenza hablar de los éxitos, de los negocios que se mantienen abiertos, de que hay destinos turísticos vitales, de que unas investigadoras españolas han patentado una batería de papel reciclable, de que hemos avanzado en unos pocos meses en digitalización lo que nos hubiera costado años en circunstancias normales, de que el mundo es más solidario, de que la naturaleza se ha tomado un respiro y por eso el aire que inhalamos filtrado por nuestros barbijos es mucho más limpio.
Nadie habla de la Unión Europea cuando hace las cosas bien: el éxito de la repatriación de miles de ciudadanos cuando los espacios estaban cerrados, el cambio veloz de la importación a la producción europea de los equipos de protección sanitaria, el acuerdo raudo que permitirá que una lluvia de millones de euros alivie a los países más dañados por la pandemia. Algo parecido ha sucedido con el discurso pronunciado por Ursula von der Leyen la semana pasada. Frente al Parlamento Europeo, minúscula, con chaqueta rosa para hacer frente a los tonos grises y negros que imperan en 2020, desgranó las propuestas del futuro verde y digital que ha diseñado para nosotros. Necesitaremos cambiar la forma en que tratamos a la naturaleza, producimos, nos calentamos, consumimos, vivimos, trabajamos, nos desplazamos y comemos. Europa apostará por el hidrógeno y las energías renovables; por una forma diferente de construir que será diseñada gracias a una nueva Bauhaus que aglutine a arquitectos, ingenieros, diseñadores, estudiantes y artistas; por una potente inversión digital que redunde en la seguridad de nuestros datos y protagonice un salto adelante en la inteligencia artificial; por un compromiso valiente con la inmigración, la lucha contra el racismo y la difusión de los derechos humanos y los valores democráticos; por un esfuerzo de diplomacia exterior que nos hará mejores de puertas para adentro.
No soy un ingenuo. De momento sólo es un bonito discurso en labios de un político. Pero a mí me ha dado algo muy importante, algo por lo que levantarme cada mañana. Esperanza.