Cabalito

Ignacio Ruiz


Viven los comuneros de Castilla

La pandilla de mentecatos cataluñicidas de Torra no son más que fruto de dejadez y abandono de las instituciones estatales mucho mas allá del ombligo de quienes ostentaban esas responsabilidades.
En lo que hoy son los restos de aquella España pujante y valerosa, sólo hay un regusto a tierra quemada.
En esta vorágine de reescritura de la historia de España, se quieren borrar capítulos fundamentales para comprender cómo somos, y porqué.
La incomprensión hacia los advenedizos amigos de, hijos de, y ganadores en la selección dedocrática y caprichosa del poderoso siempre ha tenido contestatarios e inconformistas.
La llegada del Habsburgo a la Corte de Castilla fue tenida por triunfante hasta que enardeció los ánimos por su desconocimiento de la realidad castellana, la propiedad y el funcionamiento del germen de un sistema parlamentario que se explica en todas las escuelas de administración pública y ciencias políticas.
De aquellos contestatarios que arriesgaron todo, que lo perdieron todo, aún tenemos reminiscencias de animadversión y encono contra Castilla, aunque lo llaman centralismo los bellacos que siempre han buscado el beneficio propio, antes que el bien común.
Juan de Padilla, con colegio público en Toledo a su nombre y recuerdo, María Pacheco con facultad de Humanidades en su memoria, no han hecho ni un solo movimiento para mostrar cómo los fueros de Castilla se perdieron para enriquecer los acuerdos forales, vascongados y hasta los catalanes.
Apañados vamos si creemos que ERC, JxCAT, CUP, Bildu y Podemos van a resolver las deficiencias y desequilibrios entre los territorios. No buscan el bien común, ni predicarán por la solidaridad interterritorial.
Toda la retahíla anarquista y antisistema busca su escaparate para llenar su  bolsa de monedas de plata. Buscan vivir en un gueto anarco-comunista privilegiado, mientras al resto nos maniatan eliminando libertades, controlando los medios de comunicación y las fuentes de financiación e inversión.
Los Comuneros de Castilla se manifestaron hace una semana en Toledo, y los que los observaban en la distancia pensaban que eran sólo coros y danzas, con dulzainas y trajes tradicionales. Se puede reivindicar un regionalismo castellano, ¿a estas alturas? Sí, y viendo para lo que sirve en otros territorios españoles, preferiría que tuvieran mayor repercusión sus demandas para mejorar la España vaciada y la financiación e inversiones que nos quitaron.