En el Camino

Enrique Sánchez Lubián


Enero, umbrales y prioridades

07/01/2021


Enero debe su nombre a Jano (Ianuarius), dios de los cambios y las transformaciones, a quien se le consagran las puertas y los umbrales. Suele representársele con dos caras, simbolizando los aciertos y los errores. Esta iconografía es interpretada como expresión del devenir de la vida, de nuestra evolución y de nuestraincertidumbre ante cuanto está por venir. Transcurrida una semana de este 2021, semejante dualidad, al menos en cuanto se refiere a la pandemia de la Covid-19, está mostrándosenos como una cruda realidad. Mientras la campaña de vacunación, pese a incomprensibles retrasos en determinadas comunidades autónomas, alumbra briznas de esperanza, la temida tercera ola sigue elevando el número de afectados y de víctimas, a la par que satura, otra vez, los centros hospitalarios. Obviando la tangana y la bronca de quienes insisten en aprovechar la crisis sanitaria para sacar rédito político, ambas faces del problema que afrontamos desde hace meses van a acompañarnos en el futuro más inmediato.
Llegado el nuevo año es inevitable fijarnos propósitos, metas y anhelos para el tiempo que comienza. Encontrar la salida al agobiante túnel que con tanta zozobra y dolor estamos atravesando es uno de esos esperanzadores deseos coincidentes en muchos de nosotros. Cuesta pensar, viendo las irresponsables actitudes y comportamientos de algunos en estos últimos días, que continúe habiendo quienes aún no tengan claro que el coronavirus es un terrible enemigo que ha matado a casi dos millones de personas en todo el mundo y que cada vez nos cerca más. Nuestra fragilidad es manifiesta y ello, querámoslo o no, nos sitúa en un inseguro escenario donde las certezas se difuminan. Al igual que el náufrago ase con fuerza el tablón flotante que pasa cerca de su mano, ser receptivos a las vacunaciones, sin renunciar un ápice a cuantas medidas de protección individual sabemos que hemos de cumplir, es la actitud más sensata que en estos momentos podemos adoptar. Pero esto -debemos de tenerlo claro-, no es más que una compostura que nos permita sortear lo peor de este temporal, porque si de verdad queremos apartar de nosotros esta pesadilla, honremos a Jano consagrándole cuantas puertas nos ayuden a redefinir prioridades y devengan hacia un futuro diferente, dejando atrás las equivocaciones que nos han traído hasta aquí.