Mi media Fanega

Jorge Jaramillo


Rebelión en la granja

Detrás del lamentable -y como reconoce la propia dirección de UNIPROCA- «bochornoso espectáculo» que rodeó la asamblea general de la Unión de Productores de Caprino del pasado miércoles en Talavera de la Reina, blindada con seguridad privada para recibir a los socios, circuito de televisión en REC hasta las tres de la madrugada, y tener que requerir la presencia de la Policía Nacional por presuntas agresiones a su Presidente, lo que queda ahora es una ruptura grave del diálogo entre los críticos y la gerencia, y cierto celo –en este momento al menos - si hubiera que buscar personas de consenso que diseñen la mejor salida para un proyecto de gran futuro.
El comunicado oficial de la cooperativa intenta sofocar la «rebelión en la granja», lanzando a la prensa un titular en presente contínuo que destila el imperativo de dar carpetazo al asunto y que reza: «Las urnas hablan en Uniproca» para destacar también el «apoyo mayoritario que los socios dieron a la gestión del Consejo Rector presidido por José Manuel Sanz Timón», el fundador objeto de la críticas.
Ciertamente, las cuentas quedaron aprobadas por 110 votos a favor, 88 en contra, una vez descartados otros tantos votos delegados que finalmente fueron nulos de una y otra parte, según los presentes. Pero el propio resultado no logra ocultar la crisis que todos han contado en los medios de comunicación y que sigue abierta en canal, aunque sea por el mero hecho de que ese núcleo de socios denunciantes barajen ahora su cese definitivo de la cooperativa tras haber sido antes expedientados por su propia sociedad.
Casualmente son los que más producción aportan a una cooperativa que mueve unos 26 millones de litros y que viene facturando casi 20 millones de euros tras romper moldes en el mercado de la leche de cabra y en la exportación, y haber arriesgado además mucho capital en el segmento de leche en polvo con gran potencial de crecimiento por la demanda de China.
En ese sentido, la semana que arranca será decisiva porque solo 18 ganaderos de Albacete que ya no comulgan con el Presidente, podrían estar en esa tesitura y restarían –si piden la baja- hasta 3 millones de litros, cuando la demanda supera ahora a la oferta. La peor consecuencia sería que arrastrasen a otros muchos que discrepan con determinados acuerdos comerciales y sus liquidaciones.
Esta es por tanto una de las principales incógnitas para calibrar el futuro del proyecto que no renuncia a comprar en otros mercados como el holandés si fuera necesario. Pero triste es que cuando estaban a punto de cumplir diez años desde que se produjera aquel milagro fundacional de reunir -en medio de una crisis estructural-  a más de 500 productores de leche de cabra dispersados por todo el país para asociarse en un régimen cooperativo que ha conseguido poner nerviosa a más de una industria en este tiempo, puedan ser ellos mismos los protagonistas de su peor final. En la Presidencia de UNIPROCA sospechan de que alguien podría estar induciendo la ruptura.
Quizás por todo merezca la pena intentarlo y mediar en un enfrentamiento que –no nos engañemos-suele repetirse por desgracia en un mundo cooperativo a veces excesivamente personalista que genera fricciones cuando los intereses particulares están por encima de los generales, o cuando las relaciones entre socios  se enrocan con sordera en actitudes como la de algún personaje de la novela de George Orwel que dio lugar a aquella rebelión. ¿Y si convocan a un relator?