Con los pies en el suelo

Alejandro Bermúdez


La extraña filosofía izquierdista… o, el interés por delante

Los incidentes ocurridos en la manifestación del día del orgullo gay, con insultos y agresiones a participantes en dicha manifestación, por el hecho de ser de un partido que, digamos, no es de izquierdas, pone de manifiesto una extrañísima forma de pensar de la izquierda o un intento de hacer suyas, en exclusiva, ideas que son compartidas por la inmensa mayoría de la sociedad, de izquierda, de derecha o de centro.
Realmente resulta muy extraño y sospechoso que a alguien que defiende una idea le moleste que otras personas o grupos se sumen a ella. Esto es una característica de la izquierda y no es, ni mucho menos, gratuito.
La izquierda, al menos muchos grupos y grupúsculos representativos, pretende monopolizar todo aquello que políticamente revierta algún beneficio, haciéndose dueños, sin que nadie les haya dado esa propiedad, de ideas que comparte la inmensa mayoría de la sociedad, incluso, si nos ponemos a analizar, ejerce más la derecha que la izquierda. De hecho, por ejemplo, las primeras presidentas del Congreso y el Senado eran del PP. Lo que ocurre es que a la izquierda lo que le va es el alarde, que no es lo mismo que el respeto.
La pretensión de no permitir que participara Ciudadanos en el día del orgullo gay, incluso por la fuerza, demuestra que estos grupos no luchan por la igualdad de las personas, sino que luchan por mantenerse encima del burro, y los supuestos derechos que defienden, son solamente monedas para adquirir votos de incautos, a los que primero convencen de los males que les traerá la derecha. Por eso no podrán aceptar nunca, que la derecha asuma como propios, valores que son conquistas sociales y no de una idea política.
El disparate pretendiendo politizarlo todo, se pone de manifiesto, por ejemplo, con los casos de parricidio. Si muere una mujer y gobierna la izquierda,  no es culpa del gobierno, y realmente no lo es; pero si está gobernando la derecha, ya es otra cosa: el gobierno es culpable por acción ú omisión  porque pasaba por allí. Luego tienen la mala suerte de que, casualmente y es así, que  durante los años de gobierno del PSOE ha habido más asesinatos de mujeres a manos de su parejas que en los años de gobiernos del PP.
El sectarismo es tal, que en estas manifestaciones puede verse gente con el retrato, por ejemplo del Che, que no fue precisamente un defensor de esta causa, sino todo lo contrario, pero como era de izquierdas…
El mayor exponente de esta mentalidad fue el azuzamiento del ministro Marlaska contra Ciudadanos, avivando el fuego en lugar de apagarlo. No dijo una sola palabra de esos manifestantes usando crucifijos para mofarse de ellos, ni de ese otro, socialista por cierto, que se bajó los pantalones en afrenta a los representantes de Ciudadanos y además se ha mantenido en lo heroico de su postura.
Si tuvieran un mínimo de ecuanimidad  serían conscientes de que no son  precisamente los cristianos quienes denigran a los homosexuales. El Papa está cansado de pedir para ellos el mismo respecto que para cualquier ser humano, pero les da igual, da votos injuriar a los cristianos y realmente eso es lo único que les importa. No luchan por la dignidad humana, sino por sus propios y espurios intereses.