En el Camino

Enrique Sánchez Lubián


Tras ‘Filomena’

21/01/2021

Después de meses soportando la presión emocional de la pandemia y sus secuelas, aderezadas con el encanallamiento que algunos alimentan cada día, ‘Filomena’ ha actuado como esos catalizadores que aceleran las reacciones químicas, precipitando la rabia y malestar de mucha gente en un guirigay de acusaciones, incomprensiones e iras.
Sabemos que en situaciones extremas el ser humano es capaz de sacar lo mejor y peor de sí mismo. ‘Filomena’ nos ha llevado a un escenario muy difícil de gestionar. En Toledo, ha sido la emergencia natural más grave vivida en décadas. Desbordadas las previsiones meteorológicas, es lícito cuestionarse si estábamos preparados para la nevada o no, si se ha respondido adecuadamente a sus estragos, si sabemos convivir con adversidades sobrevenidas extremas o si quienes gestionan lo acontecido están haciéndolo bien o mal.
Cuando llegan las dificultades hay, al menos, dos posibles salidas: intentar superarlas (resistencia) o convivir con ellas (resiliencia). Resistir es apostar tanto por nuestras propias fuerzas como saber que podemos confiar en alguien más para doblegarlas. Se cuentan por centenares los vecinos, profesionales de cuerpos militares y fuerzas de seguridad, trabajadores de servicios públicos municipales y regionales o personal contratado ex profeso que aún están en las calles procurando que Toledo, como todo municipio afectado, recupere su normalidad. Semejante empeño, quiérase reconocer o no, no es menor por parte del gobierno local y su equipo, responsables de dirigir y coordinar la respuesta a la crisis, aciertos y errores incluidos.
Una vez eliminado el último rastro de esta gran nevada, todos (ciudadanos, administraciones y responsables públicos) deberíamos preguntarnos también cómo hemos actuado en estos días, si nos comportamos acorde a lo severo de la adversidad soportada, si estuvimos dónde debíamos o si antepusimos un impaciente ‘qué hay de lo mío’ al esfuerzo común para superar el revés. A quienes apostaron además por esperar que el adversario político cayese en el hielo en vez de tenderle una mano para ayudarle a cruzarlo, bien podría decírseles, parafraseando aquello de ‘quod natura non dat, Salmantica non præstat’, que ‘cuanto las urnas no dieron, ‘Filomena’ no presta’. Reconozco lo interesado y parcial del comentario, pero si no lo digo reviento.